Por Francisco Armanet
6 noviembre, 2017

El Dr. Ikechukwu Azuonye, especializado en psiquiatría adulta, narró los eventos que registró en una de sus pacientes el año 1984. 

A través de lo que se llama evidencia empírica, la ciencia parece haberse adueñado de la verdad respecto a un sinnúmero de problemáticas e interrogantes que han surgido a lo largo de la historia. Y es que, a través de materias como la química, la física, la biología y las matemáticas, es posible entregar un resultado tan certero distintos tipos de preguntas, que francamente no queda otra que aceptarlo como tal. Hoy en día, si la ciencia lo dice, entonces es así. 

En contraposición a lo mencionado, existe lo que conocemos como religión o vida espiritual. Para muchos, este método sirve para aterrizar asuntos que aparentemente no tienen respuesta concreta. Es, a través de la religión, que los creyentes satisfacen sus dudas más profundas.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando ambas, ciencia y vida espiritual, se combinan para dar un resultado perfecto?

Pues, a continuación te contaremos sobre un insólito caso  supuestamente ocurrido en 1984 que en esa época trajo un sinfín de interrogantes tanto a la comunidad científica, como a los creyentes de la vida espiritual.

Según los medios Neatorama y Graveyard Shift, El Dr. Ikechukwu Azuonye, especializado en psiquiatría adulta narró los eventos que registró en una de sus pacientes el año 1984.

En ese entonces, una mujer de 40 años que aparentemente sufría una enfermedad mental, llegó a su consulta en Londres, Inglaterra. Según ella, los ‘síntomas’ que sufría tenían estricta relación con voces que escuchaba en su cabeza. Todo habría comenzado mientras leía un libro en la comodidad de su hogar. Entonces, una voz dijo en tono firme pero amigable:

«No tengas miedo, sé que debe ser extraño para ti oírme hablándote de esta manera, pero fue la manera más fácil que encontré para comunicarme contigo. Yo trabajé junto a un amigo y colega en el Great Ormond Street Hospital for Children, y a ambos nos gustaría ayudarte».

La mujer estuvo naturalmente en shock y en un comienzo creyó estar volviéndose loca. Sin embargo, la voz no desapareció y comenzó a asegurarle que ella estaba físicamente enferma por lo que necesitaba pedir ayuda de manera urgente.

«Las voces le dijeron que pidiera realizarse un examen cerebral lo antes posible», explicó el Dr. Ikechukwu Azuonye.

«Esto por dos razones; supuestamente ella tenía un tumor cerebral y éste estaba expandiéndose rápidamente por su cabeza», añadió.

La paciente, sin ser capaz de olvidarse del problema, decidió obedecer y solicitar un scanner cerebral. Entonces la verdad salió a la luz.

«Resultó ser que el diagnóstico era correcto», señaló el Dr Azuonye.

Pero, extrañamente, la paciente hasta ese entonces no había presentado ningún síntoma que pudiera advertir de la presencia del tumor.

El cirujano que la atendió solicitó una cirugía inmediata que se extendió por más de tres horas y el tumor fue removido exitosamente.

«Fue un milagro», aseguró Azuonye. «La paciente se sintió muy afortunada tras haber sido ayudada, tal como ella dijo, por un ángel guardián».

Luego de la operación, las voces no volvieron a aparecer…

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