Por Laura Silva
28 agosto, 2015

Puede que lo que dices a tus niños les esté afectando más negativamente de lo que pensabas.

A veces no lo tomamos tan en cuenta, pero las cosas que decimos y la manera de expresarnos afecta más a quienes nos rodean de lo que imaginamos, en especial a nuestros pequeños. Los niños no entienden siempre los diversos sentidos que puede tener una frase, ni que no se deben tomar todo a pecho, así que debemos ser extra cuidadosos con todo lo que decimos, para que no deje marcas permanentes en su autoestima y percepción.

1. “Porque yo lo digo”

Cada vez que decimos esto a nuestros hijos, no le estamos diciendo una explicación válida para que hagan o no hagan cierta cosa específica. Está bien que sean pequeños, pero en verdad no dejamos que comprendan el por qué de nuestras acciones. Es mejor al menos, intentar hacerlo, y se merecen una mejor respuesta.


2. Callarlos sin razón

Al igual que en el punto anterior, es bueno que le des una razón para que comprendan lo que están haciendo mal y que no lo deben repetir, si es que conlleva un castigo al final. Callarlos porque sí, con un grito aunque solo te sea molesto el sonido, no es suficiente y puede cohibirlos bastante.

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3. “No llores más”

Es importante que, aunque sea por una razón ridícula, nos acerquemos a nuestros hijos con amor y ternura mientras están vulnerables y lloran. Siempre mostrar que uno lo comprende, y que no hay nada por qué llorar. Lo peor es cuando simplemente dejas pasar sus sentimientos. Para que sea seguro de sí mismo, debe aprender a manejar sus emociones.


4. Ignorar sus miedos

Al igual que lo anterior, si te expresa que tiene algún miedo y tú solo dices “No es nada”, él aún quedará con dudas. Es mejor siempre acercarse y tranquilizarlo de verdad, y que pueda tomar sus miedos y elegir cuáles son realmente válidos o no.

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5. Compararlo con alguien más

O comparar alguna de sus actitudes, aún si solo es con uno de sus hermanos. Esto dolerá y no es sano que la gente viva de comparaciones, menos que le des ese ejemplo a tus hijos. Estás pidiéndole que sea como no es, en vez de guiarlo hacia una nueva actitud.


6. “Estás bien”

Comprende que los pequeños se alarmarán por cosas que nosotros asumimos simplemente. Es importante que ellos sean consolados de manera más suave y que sea nuestra seguridad, no nuestra molestia, lo que los deje en silencio y sin preocupaciones.

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7. “Cuando llegue … verás lo que sucede”

Primero, si eres adulta no deberías funcionar en base a amenazas. Y segundo, si haces que recaiga el rol de “malvado” o “severo” solo en uno de los padres, por ejemplo, estás dejando que el otro pierda el control, y dejando una imagen negativa hacia tus hijos de el otro. Es bueno que exista un balance, y puedas ser capaz de manejar las cosas con los pequeños sin necesidad de que otro intervenga.


8. “Lo prometo”

Si no lo harás, no lo prometas. Solo jugarás con las expectativas del pequeño, y además quedará con una mala impresión acerca de la responsabilidad. Haz lo que prometas.

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9. Insultar a otras personas en frente de ellos

Haces que sea una actitud válida para que ellos copien. Porque si mamá o papá lo hacen, ¿por qué ellos no podrían? Es algo con lo que debes tener mucho cuidado.


10. “Yo lo haré”

Es bueno que puedas ayudarlos cuando les toma mucho tiempo y energía hacer algo, pero intenta complementar su trabajo o apoyarlos, desde cepillarse los dientes, hasta ponerse los zapatos o hacer algún deber. Si siempre lo haces tú, perderán el sentido de la responsabilidad y evitas que ellos aprendan. ¡Paciencia!

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