Por Valentinne Rudolphy
15 enero, 2016

Es difícil encontrar el equilibrio perfecto, pero nuestros hijos lo merecen.

Cuando se trata de tus hijos, uno puede cometer dos grandes errores: o darles demasiados cumplidos, o no hacerlo nunca. Sí, el hacerlo no es algo malo en sí, pero siempre debe de darse un elogio justificado, que no sea por capricho. Por el otro lado, cuando careces de un reforzamiento positivo, puedes hacer crecer la inseguridad en la pequeña persona que tienes a tu cuidado.

Es importante encontrar un equilibrio, y para eso a veces la mejor solución, es buscar halagos alternativos. Maneras no tradicionales de dar una buena opinión sobre algo que hacen, o dicen. Hay muchas maneras de hacerlo sin generar «daños» en tus hijos:

1. Sonreír

Puede parecer lo más simple del mundo, pero cuando te muestran o hacen algo, y tú sólo sonríes, ya es un signo de aprobación. Mejor dicho: no es un signo de desaprobación. Un simple acto como ello, puede generar más impacto que tus palabras.


2. Recordarle su evolución

Cuando tu hijo por fin logra algo, es bueno que – en vez de hacer una fiesta y publicarlo por doquier – seas más discreta. Una buena manera es destacar lo mucho que le costaba ese asunto, y que al fin lo ha logrado dominar, o mejorar en ello.


3. Pedir que te enseñe cómo lo logro

Así conoces el proceso de tu hijo, y al dar él el ejemplo, se siente halagado. Es una manera tanto de ayudarlo, como de demostrar una pequeña admiración.


4. Ofrecerles tu ayuda

Una gran manera de reforzar una actitud positiva es ayudarlos en lo que hagan, en vez de hartarte y hacer tú el trabajo como padre. Cuando lo dejas fuera, estás debilitándolo y sugiriendo que no lo hace lo suficientemente bien. Ayudar es mejor, pues en el proceso, logras enseñarle y saber que siempre puedes acudir en su auxilio.


5. Utilizar distintos adjetivos

No todo es «bueno» o «malo». Hay intermedios, hay otras características a destacar en todo sentido. Si en vez de «lo que hiciste está mal», le dices que «aquello no siempre es apropiado» y explicas, se sentirá mucho más tranquilo y de todos modos te tomará en serio. Lo mismo con el lado positivo. No es suavizar los hechos, sino darle cuenta de que no hay sólo una manera de hacer las cosas bien.


6. Agradecerle

Especialmente cuando intentan hacer algo para ti. Aunque sea un error, o deba desecharlo, primero agradece de manera sincera y explícale por qué piensas lo que piensas.


7. Felicita más los procesos que los logros particulares

Naturalmente los niños buscarán la aprobación de sus padres, por lo que cuando descubren que un hecho en particular es digno de felicitación, lo repiten. Lo hacen hasta el cansancio, quitando el foco de otras cosas. Es mejor cuando halagas a tus hijos por su intento, su esfuerzo, y lo que tuvo que hacer para llegar a ese hecho. Pues estás reforzando que las cosas toman tiempo, y que el tema es intentarlo y esforzarse.


8. Dejar en claro que no te han decepcionado

A menos de que sea una situación especial, debes dejar en claro esto. Si hace una tarea y esta está mal, lo mejor es decirle que debe hacerla de nuevo. Que no está mal equivocarse, y cometiendo errores se aprende, hasta que pueda valerse en ese ámbito. Es muy importante para los niños saber que no hicieron todo mal, sino que es cosa de intentar, y que nadie será condenado por un error.


9. Adopta una mentalidad en desarrollo

A veces sólo destacamos ciertas características que son «fijas». Por ejemplo, felicitar por ser ordenado, por ser inteligente, por ser simpático. Pero como adultos, sabemos que en la vida eso no es todo. Lo mejor es guiar a tus hijos para tener una «Mentalidad en Desarrollo»: todo en esta vida se tiene que ejercitar, intentar, trabajar. Y que lo bueno no es lograr tal o cual cosa, sino lograr algo, ir tras ello y aprender en el camino.


10. Demostrar sorpresa

Si hicieron algo por primera vez, si mejoraron en alguna cosa, sea lo que sea, demuestra alguna impresión. La indiferencia puede ser muy dura con los pequeños, generando mucha inseguridad. Tampoco se trata de armar un escándalo, pues sería malcriar en cierto sentido. Encuentra tu equilibrio, pero nunca pases por alto sus esfuerzos.

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