Por Felipe Hernández
4 marzo, 2016

Tienes que ser el mediador entre ellos.

La separación de los padres es un evento muy complicado en la vida de cualquier hijo… Pero si has pasado por una, sabes que es solo el comienzo de un montón de cambios que nunca pediste, pero de alguna forma terminaste pasando porque tus padres no podían seguir conviviendo ni formando una pareja juntos. Y eso no es nada fácil, por eso, estas son solo algunas de las realidades que resumen por qué ser hijo de padres separados es muy difícil.

1. No eres el culpable de su separación

Es algo muy común de pensar cuando la separación es reciente, pero logras entender que nada de lo que hayas podido hacer hubiera arreglado lo deteriorada que se encontraba su relación y lo mucho que necesitaban estar separados.


2. Sientes que nada va a volver a ser como antes

Es verdad que tantos cambios, a veces te hacen desear que todo sea como antes, pero eso no va a pasar. Las familias cambian y se van transformando de acuerdo a quienes la conforman… Por eso es bueno apreciar los recuerdos que tienes de cuando estaban todos juntos.


3. No quieres llevarte mal con ninguno

Luego de una separación, muchas veces los padres entran en discusiones (que son exactamente lo que hicieron que se separaran), pero esta vez tú estás al medio y no quieres que ninguno de los dos sienta que perdieron tu apoyo, porque para ti, pase lo que pase… Jamás dejarán de ser tus padres.


4. Descubres muchas cosas que preferirías no saber

Sobre todo cuando te vas haciendo más grande, te vas dando cuenta de algunas cosas que cuando pequeño ignorabas o no alcanzabas a notar. Aunque puede ser muy incómodo, porque conoces facetas de tus padres que nunca imaginaste, te ayudan a entender mucho más tu propia realidad.


5. Tienes que ser el mediador entre ellos

Cuando tus padres no tienen cómo ponerse de acuerdo respecto a algo y sabes que están llegando a un punto del que solo van a salir discutiendo, tienes que ser lo suficientemente maduro como para enfrentarte a ellos y poner orden. Porque sus propios intereses pueden nublar la claridad de lo que quieren lograr y tú solo quieres ser de ayuda.


6. Estás constantemente preocupado por su bienestar

Lo que más te importa, es la felicidad de ambos, por eso siempre estás pendiente de lo que hacen para asegurarte de que estén tomando buenas decisiones… De alguna forma, te conviertes tú en uno de los padres e intentas ayudarlo a salir lo mejor posible de su situación.


7. Sabes que es mejor que estén separados

Por mucho que quieras volver a ver a tus padres juntos, sabes que la decisión que tomaron fue la mejor para ti y toda tu familia, porque nadie debería estar junto a otra persona solo por compromiso. Para eso, tiene que haber voluntad, amor y sobre todo, respeto. Porque eso es algo que no quieres que nunca les falte a tus padres ni mucho menos a ti.

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