Por Andrea Araya Moya
30 marzo, 2016

Si una chica tiene un hermano a su lado, siempre tendrá una razón para sonreír.

Cuando una mujer crece con un hermano siempre tendrá un cómplice que la apoye en todo momento. Siempre contará con alguien que la respalde y la defienda en todo momento. Con un compañero de vida que siempre estará a su lado, sin importar el tiempo que pase, ni la distancia que los separe.

Cuando una mujer crece con un hermano siempre tendrá un razón para sonreír, porque tendrá a su lado a alguien que sepa la manera exacta de robarle una carcajada, incluso en el peor momento. A alguien a quien acudir cuando las cosas anden mal. A alguien en quien confiar, con quien hablar sin ser juzgada. A alguien que la defienda cuando ella no pueda hacerlo.

Cuando una mujer crece con un hermano tendrá muchas peleas, claro, pues todos los hermanos discuten alguna vez en la vida. Sin embargo, esas peleas jamás superarán a todas esas tardes de juegos, esas noches de conversaciones y esas mañanas de confianza y conexión que sólo los hermanos logran. Porque puede que en algún momento de tu vida no soportes a tu hermano. Pero no te imaginas la vida sin su presencia en tu mundo. Es tu enemigo, pero, también, tu mejor y más grande amigo.

Cuando una mujer crece con un hermano aprende a valorarse y respetarse a sí misma. Aprende a ser fuerte. Aprende a enfrentarse al resto sin miedos, pues sabe que, pase lo que pase, su hermano siempre estará ahí para apoyarla y protegerla, si es necesario. Formará un equipo fuerte con él que nada ni nadie podrá derrumbar.

Cuando una mujer crece con un hermano tiene asegurada la protección y la defensa necesaria para cuando alguien le rompe el corazón. Porque, si te enamoras de una chica con un hermano es mejor que ni pienses en hacerle daño, pues el primero que irá a buscarte será él.

Cuando una chica crece con un hermano aprende a conocer todos sus defectos, sus virtudes, su cuerpo y todas las debilidades que puede tener, pues tendrá a su lado a alguien que la critique con respeto y siempre siendo sincero, y no para hacerle daño. Siempre tendrá esa opinión que busca en los demás, pero que sólo un hermano sabe dar a conciencia.

Cuando una mujer crece con un hermano, o con dos, como yo, siempre tendrá mil motivos para sonreír, para reír cada día. Para aprender de la vida y entender que, cuando tienes hermanos contigo, las cosas siempre serán mejor, porque te sientes la chica más afortunada del mundo.

Porque eres la chica que creció con un hermano. Con un hombre de verdad.

Puede interesarte