Por Pamela Silva
25 enero, 2018

“No traté de impedir que mi hija se case porque esta es la tradición”, dijo.

Posiblemente, una persona como cualquier otra a los 23 años recién está empezando a trabajar, comenzando su vida como adulto responsable y planteándose la posibilidad de tener un hijo, a futuro. Quizá muy a futuro. Rifca Stanescu tiene esa misma edad, pero no está pensando en hijos, sino que en nietos.

Y es que la hija de Rifca, que tiene 11 años, acaba de ser madre ella misma -aunque su progenitora le había advertido de que esperase a ser más grande-, convirtiendo a Rifca en la abuela más joven del mundo.

“Estoy feliz de ser abuela, pero deseé algo más para María, y algo más para mí”.

-Rifca a The Sun.

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Rifca vive en la aldea de Investi en Rumania, en 1985 con solo 11 años se rebeló contra el matrimonio concertado que sus padres habrían preparado para ella y se escapó con Ionel Stanescu, un vendedor de joyas de 13 años.

Ambos se casaron y al poco tiempo, ella quedó embarazada de María.

“Quería casarme con él, así que acepté y, por supuesto, después de pasar la noche juntos, no había forma de que nadie pudiera separarnos. Me habían prometido a la familia de otro niño desde que tenía dos años, pero yo no quería eso “.

-Rifca a The Sun.

CEN

Según la tradición de la cultura de Rifca, las mujeres se casan muy jóvenes para asegurar su virginidad y así obtener un buen dote de las familias de sus maridos.

Y aunque Rifca quería que su hija fuera a la escuela y no fuese madre tan joven, la pequeña decidió casarse y tener hijos incluso más joven que su madre.

 “No traté de impedir que mi hija se case porque esta es la tradición, es lo que sucede”.

-Rifca a The Sun.

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