Por Camila Cáceres
21 junio, 2017

Este es un procedimiento médico, no un juego.

El embarazo es un proceso complicadísimo. Mi madre es matrona y créanme que, a pesar de que no tengo hijos, fui testigo de cada etapa en mi más temprana infancia y tengo hasta la fecha un enorme respeto por todas las mujeres que escogen voluntariamente convertir su cuerpo en una incubadora para crear a otra persona, con todos los dolores, incomodidades y gastos que eso significa.

Al final del camino y con su hermoso bebé en brazos, la opinión en general es que todo vale sobradamente la pena.

Esto, lamentablemente, no quita que el trayecto entre la concepción y el nacimiento no necesite una cantidad significativa de distracciones. Afortunadamente hay muchas “modas” en nuestro mundo moderno adecuadas para las madres, desde clases de yoga o baile especialmente para embarazadas hasta los clásicos “baby shower”.

Sin embargo, siempre hay que ser cuidadoso. Una nueva moda que se extiende por el Internet ya ha puesto en riesgo a varias madres y a sus bebés.

“Monitorear el ritmo fetal” apareció como una tendencia entre las madres millennial, jóvenes que quieren estar más cerca de sus bebés de forma natural y que quieren estar más a cargo del cuidado prenatal. En teoría muy bonito, ¿verdad? Muchas compañías comenzaron a vender dopplers fetales para que las madres pudieran usarlos en casa.

Lo que nadie tomó en cuenta es que doctores y matronas pasan años estudiando para interpretar lo que se escucha a través del doppler.

No sólo se trata de un objeto médico, se trata de una observación casi diagnóstica de un ser que sí, crece en nuestro cuerpo, pero no es un ser humano totalmente desarrollado y no va a tener las mismas reacciones y sonidos que uno.

Los problemas que ya ha estado causando en el Reino Unido, donde estos doppler hicieron furor, son varias. Muchas madres entraron en pánico al no oír latidos, aumentando su presión sanguínea y arriesgándolas a partos prematuros. 

Pero lo más peligroso es que la base ideológica de esta tendencia propone que sólo con oír un latido sabrás instintivamente que tu bebé está bien– y no es así.

Una mujer, que prefiere conservar su anonimato, acabó en el hospital con 32 semanas de embarazo. Su bebé había dejado de moverse varios días antes, pero al escuchar con el doppler su corazón sonaba bien. Sólo cuando el bebé dejó completamente de moverse decidió ir al hospital, donde debieron hacer una cesárea de emergencia. El bebé debió pasar sus primeras ocho semanas en la unidad de cuidados intensivos.

Elizabeth Hutton -directora de Kicks Count, una organización formada por matronas y obstetras para asistir a madres y padres en su proceso prenatal- comenzó a juntar firmas para impedir la venta de los dopplers a personas sin la preparación adecuada para usarlos:

“¿Si vieras a alguien colapsar en la calle, revisarías sus latidos y te irías? ¿O llamarías a la ambulancia? Deberías animar a las madres preocupadas por sus bebés a contactar a profesionales, no a estar revisando latidos. Este es un procedimiento médico, no un juego. 

Tenemos que priorizar a los bebés, no al entretenimiento”.

Elizabeth Hutton

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