Por Camila Cáceres
12 abril, 2017

Y no, tampoco la visitó el Espíritu Santo.

Emilie Larter terminó la universidad a los 22 con un título en educación y, antes de encontrar un trabajo, le ofrecieron una posición como voluntaria en Uganda. Después de hablarlo con su familia, le pareció que dos meses era un periodo razonable para experimentar una cultura diferente y causar un impacto, pero sin darle a sus padres ningún ataque de nervios.

O eso esperaban.

Emilie quedó encargada de los más pequeños en una villa a 25 kilómetros de la ciudad más cercana, cambiando pañales, organizando la comida y jugando.

Al mes de estar dedicada a un trabajo que la dejaba exhausta, pero llenaba su corazón como nada que hubiese vivido antes, recibieron la llamada que cambiaría su vida: una mujer había muerto dando a luz en Butagaya, a una hora de distancia, dejando a su recién nacido completamente solo en el mundo.

Emilie lo recibió en sus brazos apenas llegaron a buscarlo y se enamoró al instante.

The moment we met! 15/9/14

Posted by Emilie Larter on Monday, April 10, 2017

El niño fue nombrado Adam y Emilie quedó encargada de su cuidado día y noche, pero se sentía privilegiada de tener la oportunidad de ser parte de la vida del niño -aunque admite que no fue fácil. Adam necesitaba comida especial y no tenían agua potable o electricidad. Cargaban sus teléfonos y luces con paneles solares, pero no era una fuente totalmente confiable de energía y necesitaban poder comunicarse en caso de emergencia.

Emilie pagó por la comida de Adam de su bolsillo, pero dice que si la dejaba en cualquier parte “desaparecía” porque todo el mundo necesitaba. Los mosquitos también eran un tema preocupante.

“Fue estresante, pero amé cada minuto. Podía sentarme a mirar a Adam por horas, extendí mi estadía por dos meses más. Lloraba si no me veía y le encantaba estar en mis brazos. Todos me decían que me separara de él emocionalmente, pero ya me sentía tan unida con él como él conmigo”.

Emilie Larter

Posted by Emilie Larter on Monday, April 10, 2017

Sin embargo, eventualmente tuvo que regresar a graduarse. Apenas pisó Reino Unido, donde estudiaba, reservó sus pasajes de vuelta a Uganda.

Ya no podía vivir sin el niño que consideraba su hijo.

Pero tras cinco meses más en Uganda, se le habían acabado sus ahorros. Debía volver a Estados Unidos y no sabía qué hacer. Se despidió de Adam en el aeropuerto sin saber si lo volvería a ver.

Llegó directamente a conseguir un empleo— y acabó con tres, trabajando los siete días de la semana. Luego la llamaron de Londres, donde una posición le permitiría reunir más dinero, así que se mudó, pero extrañaba demasiado a Adam. Fueron seis meses los que vivió lejos de él, llamando por teléfono al hogar de niños, recibiendo videos de sus amigos en Uganda, viajando cuando podía.

Posted by Emilie Larter on Monday, April 10, 2017

Grabaron para ella sus primeros pasos y le rompió el corazón no estar con él. Unos meses después le dijeron que el niño estaba enfermo y no pudo hacer más que enviar algo de dinero. Desesperada, llamó a sus padres y les dijo que no aguantaba más esa situación.

Sus padres la apoyaron completamente, pero le dijeron que era hora de considerar las cosas por lo que eran: debía tratar de adoptar a Adam.

En Uganda debes ser padre de acogida antes de poder adoptar, así que Emilie debía vivir en Uganda al menos un año para poder adoptar al niño.

Muchos pensaron que no lo lograría, pero sus padres ya habían comenzado a llamar a Adam su nieto y la ayudaron a establecerse en el lejano país hasta que encontró un trabajo.

Rentó una casa y se llevó a Adam a vivir con ella. El niño parecía estar más contento e incluso más saludable.

Lamentablemente, a fin de año y justo antes de Navidad, la escuela que había contratado a Emilie debió recortar fondos y perdió su trabajo.

Posted by Emilie Larter on Monday, April 10, 2017

No podía volver a depender de sus padres. No podía abandonar a su hijo. ¿Qué hacer? Nuevamente se encontró desesperada.

Logró encontrar una posición como voluntaria en una escuela que permitía a Adam estudiar y comer gratis, pero necesitaba mucho más para poder adoptar a Adam: costear las tarifas de los abogados y superar toda la burocracia de inmigración.

Decidió recurrir a GoFundMe para reunir fondos. $ 5.600 dólares era una cifra considerable, pero era lo mínimo que necesitaba para comenzar a asegurar su posición en la vida de Adam.

En tres meses ha reunido $ 27.500 dólares.

Posted by Emilie Larter on Monday, April 10, 2017

“Estoy continuamente sobrepasada de emoción por el apoyo y las dulces palabras que he recibido. ¡Muchísimas gracias a todos!

Sólo quería decirles qué es lo que están pagando:

$ 5.600 dólares cubrían el transporte del trabajador social y el abogado, la tarifa del abogado, de la Corte, de un tutor personal durante el periodo de evaluación, el reporte del niño y todos los certificados necesarios.

No cubre la tarifa del abogado de inmigración en Reino Unido, la visa, los vuelos, educación en Reino Unido, adopción ni Corte en Reino Unido.

Para todas estas cosas, esperaba reunir el dinero yo misma, pero por todas las donaciones que se han hecho estoy eternamente agradecida.

La adopción es un proceso costoso que siempre quise cubrir por mí misma. ¡Estoy más que agradecida por su ayuda en mi viaje para convertirme en la mamá de Adam!”

Emilie Larter

Lots of news stations and papers have been asking for videos of Adam, so I've been sifting through the hundreds shot the past couple of years.. this has got to be one of my favourites. Adam, just three weeks old.

Posted by Emilie Larter on Tuesday, April 11, 2017

¡Una verdadera madre!