Por Laura Silva
16 septiembre, 2015

Todo puede cambiar en esta vida, eso lo sé bien, así que no le temo a nada.

¿Cómo llegué a esto? ¿Es algo tan malo como algunos lo ven? No lo sé.

Yo tenía mi vida bastante “bien” resuelta, según lo que normalmente se toma como éxito. Tenía un buen puesto de trabajo, sueños, más ambiciones. Pero a veces hay cosas que simplemente tienes que hacer, tienes que cambiar y parar. No fue fácil llegar a esa conclusión, pero mi corazón (y mis cientos de análisis y noches sin dormir) me dijeron que lo mejor que podía hacer, al menos por ahora, era dejarlo todo. Dejar mi trabajo y poner pausa al resto, no eliminarlo, solo pausarlo, para ser mamá.

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Sarah Kate Vuona.

Si no era ahora, ¿cuándo?

¿En qué otro momento mi bebé sería tan ínfimo y pequeño? ¿En qué otro momento me necesitaría más que ahora? ¿En qué otro momento aprovecharía de conocer sus primeras reacciones ante el mundo? Nunca. No había otro momento. Además que tenía la gran sensación de que si no estaba hoy, ahora presente, el vínculo no sería el mismo. No digo que sea así siempre, era solo mi sensación.

Quería que me viera ahí, que me reconociera como en su ambiente natural, con alguien siempre a su lado. No con extraños, no con niñeras, sino conmigo. Sentí que era lo correcto por hacer, simplemente estar ahí para ver lo que tenía que ver.

 

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Maya Klyam.

Quería saber qué estaría entrando a la mente de mi hijo, sus primeras impresiones del mundo. Sé que aún de bebé son muy pequeños para comprender acerca de valores, o principios. Pero tenía que estar ahí y hacer eso. Quería darle mi calor, ver lo que él tenía para enseñarme y que aprendiera de mí, de primera mano. Saber que sería feliz. Era el proceso que a él y a mí nos tocaba vivir.

Porque no tengo tantas explicaciones de estudios, ni nada. Es importante mi pasión por mi trabajo, lo es. Pero eso seguirá ahí, y lucharé en su momento para volver a tenerlo, y por ser lo más capaz posible, a pesar de que algo me perdí. Pero perderse unos años de carrera no es nada comparado con perderse unos años de tu hijo las 24 horas del día.

 

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kseniablog.

Simplemente estar ahí y conocer al 100% la maternidad

No juzgo a nadie por sus decisiones, así como espero que no me juzguen a mí. De manera personal sentía que tenía que sumergirme en esto como un submarino en el mar. Quizás lo supe recién cuando lo tuve entre mis brazos, y no antes. Me llegó un rayo de luz a la cabeza, que me mostró cuál era el camino que tenía que tomar, pero para todos es distinto.

Tendré en algún momento que volver a intentar hacer lo que hacía, más ser mamá. Y será difícil, y quizás nunca tuve que dejar nada a los ojos de muchos. No me importa. Es un riesgo que estoy disfrutando tanto. Poder generar una rutina de vida con un pequeño ser que todos los días ilumina mi vida.

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@dollsatndteacupss.

No me arrepiento, y creo que nunca lo haré. Espero tener la sabiduría para saber cuando “volver a las pistas”. Para no ser absorbente con mis hijos, para darles su espacio y nunca dejarlos de lado también. Poder equilibrarme, y aprender de esta primera experiencia para cuando venga, con suerte, un nuevo integrante a mi familia en el futuro.

Tampoco creo que las mujeres aún tengamos que avergonzarnos de tomar este tipo de decisiones por ser más o menos poderosas para nosotras. Todo finalmente se discute con los dos padres, y definitivamente nosotros quisimos que uno de los dos pudiese “estar ahí”. Depende de cada quien. Pero no es ningún pecado.

 

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