Por Teresa Donoso
1 febrero, 2016

Gran parte de las embarazadas y mujeres que acaban de dar a luz sufren de una depresión silenciosa que las afecta a ellos y a sus hijos. Las consecuencias pueden llegar a ser mortales.

La depresión es una enfermedad silenciosa que, de no ser tratada, puede tener consecuencias muy graves. Si bien todos somos propensos a sufrirla y deberíamos chequearnos cada cierto tiempo para asegurarnos que todo va bien con nuestra salud mental, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos dictaminó que se le debe prestar una atención especial a las embarazadas y a las mujeres que acaban de dar a luz.

Según el reporte elaborado por el grupo, existe evidencia que demuestra que los hijos de mujeres depresivas sufren diversas complicaciones y usualmente son más difíciles de consolar e incluso sufren problemas a la hora de dormir.

La sugerencia ha causado curiosidad, ya que a pesar de representar una preocupación bastante válida, pocas veces se había pedido de forma tan explícita que las mujeres embarazadas y que hubiesen sido madres hace poco se cuidaran de forma tan meticulosa.

Sin embargo, Evette Ludman, psicóloga clínica, asegura que es muy necesario crear consciencia al respecto:

“Existe evidencia histórica que demuestra que la depresión en mujeres embarazadas y madres rara vez ha sido reconocida o tratada. Es importante que exista acceso a tratamientos efectivos en cada caso en el que se diagnostique depresión”.

Esto fue lo que Heidi Koss sufrió en carne propia cuando se embarazó de su primer hijo hace 20 años. Cuando le mencionó a su doctor sus síntomas de depresión, él simplemente le dijo que era algo típico y que si se compraba un vestido nuevo quizás se le pasaría.

Koss recuerda:

“Me hizo sentir más sola y sin esperanzas”.

Fue eso lo que la motivó a finalmente a estudiar psicología para ayudar a otras madres. Hoy es la coordinadora de una organización educacional sin fines de lucro llamada Postpartum Support International o Apoyo Post Parto Internacional. Su motivación es clara:

“Hay que entender que el embarazo no es del cuello para abajo solamente”.

De hecho, según un estudio realizado en Inglaterra, se sabe que la causa principal de muerte de madres primerizas o embarazadas es el suicidio. Este es un tema del que no se habla muy a menudo, pero eso no significa que no sea real o que no exista.

Es importante ayudar a las mujeres que padezcan de depresión a encontrar el tratamiento que les funcione de mejor forma. La terapia cognitiva usualmente da buenos resultados, ya que se tiene que tomar en cuenta que las embarazadas no pueden acceder a tratamientos con píldoras.

Detengamos a esta enfermedad silenciosa y, por sobre todas las cosas, démosle la oportunidad a estas mujeres de vivir la vida que merecen.

¿Estás embarazada o conoces a alguien que haya pasado por esto? ¡Cuéntanos!

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