Por Alvaro Valenzuela
2 diciembre, 2015

«Es la emoción más feliz de este mundo. Darle pecho, aprovecharla. Fueron días muy traumáticos para mí. Hubo noches que no dormí nada…»

Sindy Ortiz había tenido a su hija en el hospital Las Higueras de la ciudad de Talcahuano en Chile. La joven reconoció haber fumado dos caladas de un cigarrillo de marihuana, luego de asegurarse que no le haría daño al bebé, para calmar un dolor que tenía en las manos por falta de calcio (algo común en las mujeres embarazadas). Por esta razón, y luego de hacerle un examen que dio positivo, el hospital le quitó el bebé recién nacido a Sindy sin dejarle siquiera amamantarla. En su momento, la directora del hospital dijo que sólo estaban siguiendo los pasos que señalaba la ley chilena y el tribunal de familia.

Pero la historia dio un vuelco y terminó de la mejor manera posible. Sindy Ortiz, auxiliada por un abogado, fue a hacerse un examen particular para verificar si aún tenía marihuana en su cuerpo. De esta forma, si el resultado era negativo, podía convencer al tribunal de familia para que le devolvieran a su bebé que seguía en custodia del hospital.

El drama de Sindy ya había conmocionado a toda la ciudad de Talcahuano y a muchos medios chilenos, por lo que hasta el dueño del laboratorio participó como ministro de fe en este nuevo examen. El resultado dio negativo lo que comprobó que la madre no había consumido marihuana después de dos semanas. El parto fue el 19 de noviembre  y el examen se realizó en 2 de diciembre de 2015.

El tribunal de familia al verificar el resultado de este examen decidió ponerle fin a este caso y resolvió que el hospital debía devolverle el bebé a sus padres:

«Planteamos una reconsideración en que aducimos que habían pasado 12 días en los que el hospital no había notificado a los padres ninguna dolencia o afección de salud. No entendíamos cuál era el objetivo de prolongar una medida que lo único que hacía era victimizar a una niña».

Adolfo Ortega, abogado representante de los padres del bebé

La misma tarde del 2 de diciembre, Sindy, su pareja y la pequeña Luciana de 12 días de vida, salieron por fin del hospital terminando una larga telenovela.

«Es la emoción más feliz de este mundo. Darle pecho, aprovecharla. Fueron días muy traumáticos para mí. Hubo noches que no dormí nada. Si no hubiese sido por Cristopher [su pareja y padre del bebé], no sé si hoy estaría viva, porque de verdad que lo hemos pasado mal por todo lo que me hicieron».

-Sindy Ortiz a los medios luego de salir del hospital-

«Creo que se dieron cuenta de que nosotros somos gente tan sana y tan normal como cualquiera»

-Cristopher Montorfano, padre del bebé-

Después de todo el altercado la directora del hospital dijo al diario Las Últimas Noticias que la decisión del tribunal no se contradice con la medida tomada en un primer momento pues se siguió la ley al pie de la letra. Ahora el debate estará en cuanto a que tan ajustadas a la realidad son las leyes chilenas.

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