Por Elvira Vergara
1 septiembre, 2015

¡Atención padres!

Este artículo fue originalmente escrito por Jane E. Brody, para The New York Times. Esta es una adaptación y traducción.

El documental chino “Web Junkie” nos muestra los efectos trágicos que sufren los adolescentes que se vuelven adictos a los videojuegos, los cuales pueden pasar decenas de horas sin pausas para comer, dormir o incluso usar el baño, pegados a la pantalla; llegando a ver el mundo real como falso.

Los médicos chinos consideran que este fenómeno es un trastorno clínico y han establecido centros de rehabilitación donde los jóvenes afectados, son encerrados durante meses para recibir terapia. En esta deben estar completamente aislados de todos los medio de comunicación, la eficacia de este tratamiento aún no se ha demostrado.

Si bien la adicción a Internet aún no tiene un diagnóstico clínico en países como por ejemplo Estados Unidos, no podemos dudar que los jóvenes de este país están conectados muchas más horas al día de lo que podríamos considerar como saludable para el desarrollo normal. Y esta adicción puede comenzar bastante temprano, es común ver como los padres le pasan sus celulares a niños preverbales para entretenerse, cuando deberían estar observando al mundo que los rodea e interactuando con sus padres.

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En su declaración de política de 2013 sobre “Niñez, Adolescencia y los Medios de Comunicación”, la Academia Americana de Pediatría citó estas estadísticas impactantes referentes a un estudio de la Kaiser Family Foundation del 2010: “En promedio, los niños de entre 8 y 10 años de edad, pasan casi ocho horas al día conectados a diferentes medios de comunicación, y los niños mayores y adolescentes pasan más de 11 horas al día”. La televisión, durante mucho tiempo una popular “niñera”, sigue siendo el medio dominante, pero las computadoras, tabletas y teléfonos móviles están ganando camino gradualmente.

“Muchos padres parecen tener pocas reglas sobre el uso que hacen sus hijos de los medios de comunicación”, dijo la Academia, y  dos tercios de los padres encuestados en el estudio de Kaiser  coincidieron que no tenían reglas sobre la cantidad de tiempo que los jóvenes pasaban en los medios de comunicación. Los padres agradecidos de la tecnología, que mantiene a sus niños calmados, parecen no ser conscientes del daño potencial que puede producir pasar tanto tiempo en el mundo virtual.

“Estamos lanzando pantallas a los niños durante todo el día, dándoles distracciones en lugar de enseñarles a auto-calmarse”, dijo Catherine Steiner-Adair, una psicóloga clínica, afiliada a la Universidad de Harvard.

Antes de los 2 años, los niños no deben estar expuestos a cualquier medio electrónico, dice la Academia de Pediatría, ya que “el cerebro de un niño se desarrolla rápidamente durante estos primeros años, y los niños pequeños aprenden mejor mediante la interacción con la gente, no con las pantallas”. Los niños mayores y adolescentes deben gastar no más de una o dos horas al día en los medios de entretenimiento, de preferencia con contenido de alta calidad, y pasar más tiempo libre jugando al aire libre, leyendo, haciendo pasatiempos y usando su imaginación, recomienda la Academia.

El uso intensivo de los medios electrónicos puede tener significativos efectos negativos en la conducta, la salud y el rendimiento escolar de los niños. Aquellos que ven mucha violencia simulada, común en muchos video juegos populares, pueden llegar a ser inmune a ella,  dijo Dimitri A. Christakis, del Instituto de Investigación Infantil de Seattle.

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Barbara Ptasznik

“Si se permite que los niños a jueguen  ‘Candy Crush’ en el camino a la escuela, el viaje en coche va a ser tranquilo, pero eso no es lo que necesitan los niños”, dijo el Dr. Steiner-Adair en una entrevista. “Necesitan tiempo para soñar, hacer frente a las ansiedades, procesar sus pensamientos y compartirlos con los padres, que pueden proporcionar consuelo (…) los niños tienen que saber que la vida está muy bien fuera de la pantalla. Es interesante y bueno para que sean curiosos acerca de otras personas, y aprendan a escuchar. Esto les forma su inteligencia social y emocional, que es fundamental para el éxito en la vida “.

La tecnología es un pobre sustituto de la interacción personal. Los niños que son grandes consumidores de productos electrónicos pueden convertirse en expertos de las  multitareas, pero pueden perder la capacidad de centrarse en lo que es más importante; un rasgo fundamental para el pensamiento profundo y la resolución de problemas.

Según Amanda Lenhart del Pew Research Center, los mensajes de texto se perfilan como la próxima epidemia, con la mitad de los niños de entre 12 a 17 años que envían y reciben 60 o más mensajes de texto al día. Un estudio anterior realizado por investigadores en el JFK Medical Center encontró que los adolescentes envían un promedio de 34 mensajes de textos en la noche después de que se meten en la cama, esto supone una privación del sueño perjudicial para ellos. Y como la Sra Hatch señaló, “como los niños tienen más comunicación a través de medios electrónicos, y menos cara a cara, comienzan a sentirse más solos y deprimidos”.

Pueden haber consecuencias físicas, también. Los niños pueden desarrollar dolor en los dedos, cuello espalda y en las muñecas, así como también los vasos sanguíneos de sus ojos se pueden ver estrechados.

La tecnología puede ser una verdadera arma de doble filo, esperemos que todos los papás controlen en esta ámbito a sus hijos…