Por Felipe Hernández
29 febrero, 2016

Y hay un estudio que lo demuestra.

De seguro te has dado cuenta que comúnmente a las niñas se les tilda de miedosas, porque según el mundo “todo les da miedo”. Por eso cuando piensas en gritos de película de terror, piensas en niñas, chicas, mujeres gritando… Porque siempre nos ha enseñado que viven aterradas, pero ¿por qué? En un mundo dominado por los hombres y su visión, la respuesta es muy simple y sobre todo, preocupante.

Un estudio logró demostrar que las niñas son advertidas cuatro veces más que los niños acerca del peligro que corren al enfrentar sus miedos. Y al mismo tiempo, son asistidas.

A diferencia de cuando un niño se enfrenta a situaciones que desafían sus límites, el estudio realizado el año pasado por el Journal of Pediatric Psychology, las niñas son más recordadas del peligro que existe en la aventura de probar cosas nuevas, lo que las limita a la hora de desarrollar nuevas habilidades.

El peligro, bajo supervisión de un adulto, es para las niñas y niños una experiencia increíblemente enriquecedora, ya que les enseña acerca de la responsabilidad, la resolución de problemas y sobre todo… La confianza. Y es exactamente en ese punto donde ya se comienzan a percibir las diferencias que afectarán a las niñas cuando estén convirtiéndose en mujeres, ¿dónde estaba su confianza mientras crecían?

Al quitarles la oportunidad de vivir esas experiencias, estás haciendo algo completamente distinto a protegerlas. Estás fallando en tu misión de prepararlas para el futuro.

Y esto no se trata de hacer que las niñas se llenen de moretones y se rompan todos los huesos jugando porque deberían ser totalmente descuidadas. Sino que se trata de enseñarles que no solos los niños pueden ser valientes mientras a ellas les toca el papel de princesas indefensas. Porque el miedo no debería ser uno de los rasgos característicos de las mujeres.

Eso lleva a que durante el desarrollo de su personalidad en la adolescencia, se vean a sí mismas como personas incapaces de manifestarse a la hora de tomar decisiones. Mientras que los niños crecen teniendo una mentalidad distinta. Pero no porque los niños no sientan miedo, sino que porque se les enseña que deben ser capaces de superarlo.

El gran problema es que los padres creen que sus hijas son más frágiles que sus hijos, tanto emocional como físicamente.

Lo importante es notar cuando existe esa diferencia en la forma que alientas a tus hijos y encargarte de eliminarla. Usa el mismo lenguaje para niñas y niños, anímalos a atreverse juntos, porque no tiene nada de adorable una niña que se prohibe a sí misma intentar cosas porque siente miedo. Es una señal de que algo está pasando y de que hay tiempo para actuar.

¿Por qué llenar a las niñas de miedo cuando podemos enseñarles a empaparse de confianza?

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