Por Laura Silva
4 septiembre, 2015

A pesar de que pasen los años, siempre seguirás siendo mi pequeña.

El otro día tuve un momento especial. Fue solo un segundo, pero me llevó en un viaje con muchos más pensamientos.

Estaba en el parque con mis hijos y estaban jugando muy cerca de mí. Mientras pasaba el tiempo otro niño se acercó a ellos, jugaron un momento y los invitó a otra parte del parque donde podían hacer acrobacias con los juegos que habían ahí. Mi hijo me miró muy entusiasmado y asentí con la cabeza. Podían ir, porque aún los tendría en mi campo de visión desde donde estaba. Se levantaron y comenzaron a correr.

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lovetaza.

Pero luego de unos pasos, uno de ellos se dio vuelta.

Mi hija.

Con una mirada muy triste que mezclaba dos sensaciones enormes: «quiero ir a jugar, pero temo estar muy lejos de ti».

Sonreí con confianza y solo le dije que fuera, que aprovechara de jugar y siempre estuviera cerca de su hermano, que yo iría acercándome de a poco. Aún me miraba con inseguridad, pero se dio vuelta y comenzó a correr tras los chicos. Eran solo unos pasos, pero para ella debió haberse visto como una gran distancia lejos de mí, de su mamá.

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Karina Meneghini.

Y eso me hizo pensar en tantas cosas. Es aquel momento en el que sabes que tus hijos necesitan de ti y de tu seguridad para seguir. Me conmovió, y de la misma manera me causó gracia. Y me hizo pensar en todas las cosas que me gustaría nunca dejar de repetirle a ella y a sus hermanos durante su vida: que yo nunca me apartaré de su lado, y que siempre estaré cerca para cuidarlos.

Al menos eso espero poder hacer siempre, querida hija. Prometo nunca dejar de recordarte lo amada que eres, y siempre serás.

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adorai-o-rei.

Prometo que nunca dejaré de decirle cuanto la amo. No dejar de recordarle que ella se debe cuidar aunque yo siempre esté observando (lo que pueda); que siempre puede contar conmigo cuando las cosas salgan tanto bien o mal; que siempre en mí encontrará un abrazo para consolarse; que estaré atenta su primer día de cada año, así aunque esté ya haciendo un doctorado.

Prometo decirle a mi hija lo valiosa que es, también a mis otros pequeños. Que nada ni nadie deberían pasarla a llevar, y que yo siempre estaré para defenderla. Que mi amor no tendrá fin, y ella puede confiar en mí. Sea en el parque, jugando con sus amigos, o cuando la vida nos abate. Yo siempre estaré aquí.

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