Por Monserrat Fuentes
16 octubre, 2018

“No fue hasta que entré en la ambulancia que me di cuenta que de no haberlo hecho, ella (la bebé) podría haber sido gravemente herida (…)”, dijo la valiente y joven madre.

Una madre es capaz de hacer cualquier cosa a su alcance para mantener a salvo a sus hijos, sin importar que eso implique un gran dolor físico, grandes lesiones o marcas que quedarán de por vida. Una joven de 23 años y su bebé de apenas cuatro meses vivieron momento agónicos durante una gran tormenta mientras realizaban un viaje por carretera.

El cuerpo de la australiana Fiona Simpson quedó completamente herido después de atravesar por una tormenta de granizo junto a su hija y a su abuela, las mujeres se encontraban de viaje desde Nanango por la autopista D’Aguilar hasta su casa, cuando bolas del porte de ping-pong comenzaron a caer del cielo.

Simpson no escuchó las advertencias, por lo que en un momento notó que no podía seguir conduciendo con esas condiciones climáticas. “No estaba conduciendo rápido porque no podía ver muy bien. No podía ver delante de mí, ni siquiera podía ver la línea en la carretera“, reveló la Fiona a ABC.

Fiona Simpson/Facebook

Dice que lo siguiente que escuchó fue una gran explosión y desde ese momento supo que debía proteger a su bebé.

“La lluvia (granizos) comenzó a entrar porque la ventana de atrás, donde estaba mi hija, estaba rota“, recordó Fiona. “Daba mucho miedo, pero no había tiempo para tener miedo… todo sucedió tan rápido”.

Sin pensarlo dos veces, la madre saltó a la parte trasera de su auto y actuó como un escudo humano para su bebé. “Salté sobre el asiento trasero, sobre el asiento del carro, sosteniendo mi cuerpo sobre el de ella”, dijo. “Miré hacia abajo y pude ver que ella estaba gritando, pero ni siquiera podía escucharla, así de fuerte era”.

Después, el parabrisas del vehículo también sufrió la furia de los grandes granizos y se rompió. La joven de 23 años trató de ayudar a su abuela, pero el escenario estaba muy complicado.

Una vez que la tormenta terminó, la mujer condujo su dañado coche hasta casa en donde a punta de gritos de auxilio logró que vecinos llamaran a una ambulancia.

Fiona Simpson/Facebook

Una vez que llegó la ayuda, el shock llegó hasta Fiona y comenzó a sentir hormigueo en todo su cuerpo, “no fue hasta que entré en la ambulancia que me di cuenta que de no haberlo hecho, ella (la bebé) podría haber sido gravemente herida o asesinada, cualquier cosa podría haber ocurrido”, dijo a ABC.

Su abuela pasó la noche en el hospital para tratar su brazo izquierdo, que fue el más lastimado, mientras que Fiona quedó casi con la totalidad de su cuerpo con grandes hematomas. Clara, la bebé, solo tuvo unos cuantos golpes pequeños.

A pesar de lo doloroso que fue para la joven madre, asegura que no dudaría en hacerlo de nuevo.

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