Por Rocío Valenzuela
10 febrero, 2016

Gracias.

¿Te has dado cuenta que muchas veces no demuestras lo que sientes a las personas más importantes de tu vida? Puede que esta situación se repita con las personas que son más cercanas a ti, como tu mamá, por ejemplo. Si este es tu caso, te recomiendo leer una carta de la autora Jill Alaimo,  con la que todos nos podemos relacionar:

“Querida Mamá:

Sólo quería darte las gracias por ser el mejor modelo a seguir que una chica podría pedir. Por todas esas veces que me quejé de algo que parecía ser importante en el momento. Gracias por mantenerme sana y asegurarme que sólo quieres lo mejor para mi. Aunque a veces no lo demuestre, estaría perdida sin ti.

Tu constante guía me ha enseñado muchas cosas a lo largo de los años. Sin ti, nunca habría distinguido el bien del mal. Desde una simple e inapropiada tenida de ropa que quería usar cuando tenía 16, hasta alguna  difícil decisión que debía tomar a medida que iba creciendo. Siempre has estado apuntando en la dirección correcta.

Tu constante amor, me inspira. Nunca fallaste al subirme el ánimo cuando estuve triste, o al mandarme un mensaje que dijera “te amo”, sólo porque estaba teniendo un mal día. Un minuto estoy del mejor humor del mundo y al otro soy la persona más miserable, pero por alguna razón tu no te enojas.

Sé que siempre me dirás la verdad, por mucho que la quiera oír o no. Tu sabes lo que es mejor, y te aseguras que yo lo sepa también. Sé que siempre te puedo buscar para que me orientes en algún consejo, porque me dirás las cosas tal y como son, y eso es lo que amo de ti.

Gracias por ser mi mayor fanática. Desde que fui una pequeña niña has estado en todo. Cada premiación cada evento deportivo, presentación de baile y fiesta de cumpleaños. Llueva o esté soleado, sé que siempre puedo contar contigo para que estés ahí y seas honesta. Ese es el mejor sentimiento del mundo.

Eres mi motor de búsqueda. Si tengo una pregunta que involucra la escuela, los chicos, amigos, trabajo, alguna enfermedad o cena, tú conoces la respuesta. Dicen que las madres saben todo y no se equivocan. No sé cómo lo haces, pero tu inteligencia me maravilla.

Finalmente, gracias por ser mi mejor amiga.  No sería la persona que soy ahora si no fuera por ti. Soy la chica con más suerte en el mundo por tener una mamá como tú y no te cambiaría por nada. Aunque tengamos un buen monto de discusiones, lo compensamos con todos los buenos momentos y recuerdos que compartimos juntas. Sólo quiero que sepas, que eres la mejor mamá en todo el mundo, y que espero algún día poder ser la mitad de la mujer que eres hoy.

Te amo por siempre,

Tu pequeña chica”.

No importa cómo haya sido, o sea tu madre. En cierta medida, todos encontramos un poco de la nuestra en esta carta.

Puede interesarte