Por Irene Cereceda
9 diciembre, 2016

Este método, que asegura hacer que tanto los padres como los hijos se sientan mejor, se hizo viral en las redes sociales.

Cuando los niños se enteran que Santa Claus no existe se les rompe el corazón, pues pasaron la mayor parte de sus cortas vidas pensando en que sí existía y no sólo ello, sino que le escribían cartas e incluso dejaban leche y galletas para él durante la víspera de Navidad. Cuando me enteré que Papá Noel no existía, lo pasé bastante mal, sobre todo porque lo supe de una forma muy sorpresiva y poco sútil: mi hermana me lo dijo.

Y por eso, de vez en cuando pienso cómo le diría a mis hijos, en un futuro, que Santa no existe sin romper sus pequeños corazones. 

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Afortunadamente, una madre de Estados Unidos llamada Charity Hutchinson compartió su método en Facebook y vino a aliviar a muchos padres que este año debían anunciarle la verdad a sus hijos.

Su manera de contarle la verdad a sus hijos es tan original que se volvió viral y fue compartida más de 8.000 veces en la red social.

¿En qué consiste el método?

Charity recomienda llevar a los hijos a un café o restaurante. En ese momento comenzar diciéndoles: «Has crecido bastante este año. No sólo estás mal alto, sino que también puedo ver que tu corazón ha crecido y ha crecido de tal manera que puede convertirse en Santa Claus». 

«Seguramente te has dado cuenta que la mayoría de Santas que ves son personas disfrazadas como él. Algunos amigos tuyos te podrán haber dicho que no existe Santa. Muchos niños piensan eso porque aún no están aptos para ser Santa aún, pero tú lo estás».

Charity Hutchinson-vía Facebook

De esta manera, según Charity, haces creer a tu hijo que está guardando el secreto de ser Santa, pero además tienes la oportunidad de que él haga una buena acción en Navidad.

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¿Cómo?

Hay que dejar que el chico escoja a algún conocido, como por ejemplo, una vecina. Él debe observar a esa persona y pensar en algo que realmente le haga falta. 

Luego, debe comprarlo, envolverlo y entregarlo de manera anónima.

Charity cuenta que su hijo escogió a una vecina anciana a la que siempre veía recoger el periódico a pies descalzos. Él decidió comprar pantuflas para ella. Se las dejó anónimamente en la puerta. Y, días después, la vio usándolas y quedó completamente encantado.

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Y así fue que enfrentó la noticia de enterarse que no existía Santa Claus de la mejor manera, ya que los niños se sienten importante porque ya tienen la edad suficiente para guardar el secreto y además disfrutan de entregar regalos sin nada a cambio.

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¡Una gran idea!

¿Qué piensas sobre este método?

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