Por Valentinne Rudolphy
11 diciembre, 2015

Porque si existe un manual, él lo desafía y por eso es genial.

De mi papá heredé varias cosas. Tengo su misma forma de ojos, las pestañas cortas y desordenadas, la piel blanca que no tolera el sol y se pone roja al mínimo contacto. Su misma forma de cara, la nariz prominente en su familia, la gran cantidad de pecas por todo el cuerpo, que crece cada año (más cada verano). Saqué sus piernas cortas y las caderas grandes, las cejas que a la luz no se ven y también dos grandes dedos gordos de mi pie.

Cuando era niña y me decían que me parecía a él, pensaba que me decían que me veía como niño. Después entendí que no, y que en mi cara sus genes y su sangre estaban marcadas. Aunque con el tiempo los gestos me llevan más hacia mi mamá, soy su versión en mujer… pero con mejillas más rellenas, eso sí.

10399788_156172939973_1177665_n
Valentinne Rudolphy

De mi papá también heredé partes de mi carácter. La poca paciencia, los enfados efímeros, el pésimo sentido del humor, que nunca se rinde (y cuenta chistes hasta el cansancio). Me inculcó de alguna manera el amor por los libros, la pasión por la historia y el conocimiento. Me conectó con la música, pintó para mí un contexto de historia musical en mis años de infancia. Siempre recuerdo todas esas canciones, que hoy me parecen clásicos. Aunque no tengamos exactamente los mismos gustos, nos llama la atención de la misma manera.

Todos esos pequeños detalles son los que día a día podemos compartir. Que nos unen a nuestra manera, más allá de las visitas y los abrazos que puedan haber. Hablar de política, de cine, de la sociedad y ver capítulos de Bob Esponja son las cosas que nos hacen lo que somos: familia.

58439_462148509973_3206638_n
Valentinne Rudolphy

De mi papá he aprendido mucho. Un tiempo estuve complicada, sentía que no era un padre tradicional. Que no era del tipo que se preocupaba por ciertas cosas básicas. Tuve que entender que no siempre habría tiempo, y que ya había crecido. Que si no me podían cuidar como a un bebé, es porque tenía que ser así. Pero que a los ojos de mi papá, yo lo seguiría siendo siempre. Y mi hermano también.

Mi papá es lo mejor tradicional que puede haber. Tiene un estilo particular de la moda, del humor, ve un millón de películas bizarras y cuenta toda la trama aunque le pidas que no. También cocina muy rico, y creo que esa creatividad también me la heredó. A veces es un poco rudo, pero sé que ama a su familia. Al final de cuentas, no todos expresan el amor de la misma manera.

Mi manera de expresar es escribir, y por eso, quiero decir que te amo papá. Gracias por todo.

Puede interesarte