Por Francesca Cassinelli
21 diciembre, 2016

Tienes que conocer esto.

Seguro que tú también atesoras esa foto de tu mamá sosteniéndote en brazos cuando eras solo un bebé. Y si no tienes una foto así, te gustaría. Hace poco estuve con alguien que guardaba con muchísimo cariño la foto de su abuela sosteniéndola cuando no era más que un bulto en una mantita. Son fotografías hermosas que capturan un momento que nunca más se repetirá, y precisamente por eso vale la pena tomarlas.

Erin Brundige contó cómo su perspectiva sobre esto cambió luego del cumpleaños número 1 de su hijita.

La mamá fue el 2014 a tomar fotos a su bebé para conmemorar ese primer cumpleaños, y no olvidará nunca la enseñanza que le dio la joven que tomaba las fotos en la tienda por departamentos a la que fue.

Lee su historia, que fue publicada en Love What Matters, a continuación:

«No estaba esperando encontrar un ángel en el estudio de fotos JC Penney, pero solo tiene que sentido que si lo hiciera, se llamara Penny. Déjenme contarles sobre ella y el regalo que me dio. Dos años atrás llevamos a nuestra hija por una fotos para conmemorar su primer cumpleaños.

Ella lucía perfecta en un vestido rosado con blanco. Nuestra fotógrafa, Penny, rápidamente probó que tenía más habilidades de las que esperas en una tienda por departamentos. Además de ser genial con nuestra hija y obtener hermosas sonrisas de su parte, su ojo para una buena toma era excepcional. Habíamos tomado fotos de Penny antes, pero Penny supo intuitivamente cómo capturar las mejores fotos y mostrar la personalidad de nuestra hija.

Hacia el final de la sesión, Penny me preguntó si quería salir en alguna de las imágenes. Jaja, sí, seguro. Llevaba una camiseta desordenada, un peinado enredado y no tenía puesto maquillaje. No tenía planes de estar en las fotos. La verdad es que tuve un mal año: el nacimiento de mi hija fue traumático y la recuperación emocional continuaba. Luchaba con la vergüenza de sentir que había fallado en tener el parto perfecto. No había perdido el peso del bebé y estaba luchando con mi confianza. Le dije a Penny que no quería ser fotografiada y seguimos.

A medida que mirábamos las fotos y seleccionábamos las que quería comprar, mi hija se acomodó en mi hombro y puso su dedo en su boca, lo que hace cuando está cansada. Penny la miró y súbitamente paró con la selección de fotos.

«Mira sus ojos», me murmuró, y luego me tomó del brazo y me pidió que volviera al estudio con ella. Inmediatamente comencé a protestar y decirle que no estaba preparada, pero Penny no escuchaba. Me puso bajo las luces y susurró: «Cierra tus ojos».

Así que lo hice. Me paré ahí con los ojos cerrados y sostuve a mi hija, que aún se acomodaba contra mí. En ese momento me dejé de preocupar sobre lo mal que saldría la fotografía y dejé que el amor por mi hija me llenara. Sentí toda la emoción de verla cumplir un año y dejar su etapa de bebé atrás, y lo increíblemente bendecida que soy de ser su madre.

Escuché el click de la cámara un par de veces, y luego Penny se me acercó y me miró a los ojos: «Ella no le importa cómo luzcas» (…) «Algún día querrá fotos contigo, y fotos de las dos juntas. No importa si tienes maquillaje o si estás despeinada. Toma las fotos por ella».

Me di cuenta de que ella tenía razón. Pensé sobre mi abuela y mi tía, a quienes no conocí, ambas arrancadas de sus esposos e hijos pequeños antes de los 40 años por cáncer de mama. No quería ser la persona que nadie ve porque está detrás de la cámara y dejar a mi hija sin fotos de mí: mi rostro esfumándose en su mente cuando me vaya. Aunque eso pase el próximo año o en cincuenta años más, ella merecía mi presencia.

Facebook.

Mantengo esta foto en un lugar importante. Es mi foto favorita, y el regalo más precioso que he recibido. Si no fuera por Penny, nunca la habrían tomado, y no habría fotos de mi hija y de mí a esta edad. Gracias, Penny, por darme el regalo de la perspectiva. Tu perspectiva, como fotógrafa y como persona, es realmente excepcional».

Recuerda que las fotos no son solo para ti, sino que también para quienes podrán recordarte a través de ellas. Puede sonar como una visión fatalista, pero doy gracias por tener las imágenes de aquellas personas que fueron muy importantes para mí y ya no están. ¿Qué opinas tú?

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