Por Constanza Suárez
28 mayo, 2018

La doctora Christine Finck tuvo una conexión especial con la pequeña Isabelle desde el primer minuto.

La doctora Christine Finck estaba acostumbrada a las llamadas de noche por consultas médicas. Como era la jefa de cirugía pediátrica en el hospital de niños de Connecticut, las emergencias y casos críticos eran frecuentes en su rutina.

Sin embargo, la llamada que recibió en febrero de 2006, cambiaría para siempre su vida.

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Un caso extraño la despertaba: una niña prematura acababa de nacer con gastrosquisis, es decir, con los intestinos fuera de su cuerpo.

La bebé se llamaba Isabelle y su madre era una mujer muy joven. De inmediato se ganó el amor de la doctora, quien se comprometió con su caso y a que las cosas mejoraran.

A pesar de que la niña tuvo que pasar por múltiples operaciones durante su primer año de vida, la doctora Finck estuvo a su lado de forma constante, siempre sostenía su mano en los momentos difíciles.

Pero gracias al trabajo de la doctora, Isabelle mejoró notoriamente y ya había llegado el momento en que se fuera a su casa, justo antes de su primer cumpleaños. Aún existían algunas complicaciones, como que no tomaba nada por la boca, se alimentaba gracias a un tubo, según relató Christine en una publicación en el blog del hospital.

“Su madre era muy joven y no tenía ningún apoyo verdadero y consistente en casa. Amaba a Isabelle e hizo un esfuerzo por cuidarla. Sin embargo, después de 2 noches, ella la trajo a mi oficina. Recuerdo vívidamente cómo su cara se puso roja, y tímidamente declaró que simplemente no podía retenerla” , contó.

En ese momento, Christine tuvo una idea rápida: “puedo llevarla” dijo. Su madre pensó que era una idea genial. “Tú la conoces mejor”, afirmó.

Christine Finck

“Admití a Isabelle de vuelta en el hospital. Llamé a mi esposo y le pregunté si estaría dispuesto a adoptar una niña pequeña. Él ni siquiera dudó cuando respondió que sí”.

Cuando dejaron el hospital juntas, hubo una alegría colectiva. Sin querer, se había conformado una familia. El lazo entre ambas era innegable, desde el primer minuto.

Luego, la pareja comenzó el proceso de pasar por agencias de adopción y abogados para traer a su nuevo hija a casa. Eventualmente lo lograron casi dos meses después.

Actualmente, Isabelle tiene 13 años. “Ella me ha enseñado mucho sobre ser madre y doctora. A menudo miro hacia el cielo y le doy gracias a Dios que estaba de guardia esa noche”, escribió Christine, su madre.

Y así lucen:

Christine Finck

En verdad son una familia muy feliz:

Christine Finck

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