Por Macarena Faunes
18 junio, 2019

«Nos desvivimos por nuestros hijos, pero tengo miedo de que nos los quiten», comentó la angustiada madre.

Los padres están constantemente preocupados de que a sus hijos no les falte nada. Darles una buena educación, comida y techo es el grande anhelo de quienes nos dieron la vida. Su frustración es grande cuando, por diversos motivos, no pueden otorgarnos estas cosas.

Un verdadero drama está viviendo una pareja de 30 años, quienes han vivido en su auto junto a sus dos hijos pequeños desde que diciembre del año pasado, ya que fueron desalojados de su vivienda en Alzira, Valencia, España.

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En una entrevista a El Mercantil Valenciano Levante, la pareja afirmó que les habían ofrecido una vivienda social, la que supuestamente sería de ellos oficialmente hace 5 meses, pero por trámites burocráticos aún no ha llegado.

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El matrimonio ha preferido guardar su identidad en secreto para resguardar a los menores, y sólo piden una oportunidad laboral.

«Un pequeño empujón que les permita volver a empezar y llevar su vida con dignidad, como lo hicieron antes hasta que todo se torció”.

-Matrimonio a El Mercantil Valenciano Levante-

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El hombre contó en una entrevista cómo sucedieron las cosas, explicando que ni siquiera tuvieron tiempo de sacar sus pertenencias.

“Vivíamos en un piso alquilado y cuando quise que mi hermana, que tenía ciertos problemas económicos, se viniera a vivir con nosotros nos echaron sin siquiera dejarnos recuperar muchas de nuestras posesiones”.

-Matrimonio a El Mercantil Valenciano Levante-

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Fuera de lo material, la otra gran preocupación que tienen es saber qué sucederá con la custodia de sus hijos, sobre todo del más pequeño, que tiene sólo 9 meses.

“Nos desvivimos por nuestros hijos, tengo miedo de que nos los quiten. Nunca hemos dependido de nadie, siempre hemos salido adelante conforme hemos podido. Pero ahora sí que necesitamos una pequeña ayuda, pero no llega”.

-Matrimonio a El Mercantil Valenciano Levante-

Para evitar de que los menores sientan el crudo frío del invierno, pasan la mayoría del tiempo en casa de sus abuelos, lo que es mejor que estar dentro del auto.

El hombre tiene un trabajo temporal, mientras que la mujer está terminando el curso de peluquería, estudios con los que pretende generar ingresos a su familia en un futuro cercano.

«No queremos que nos mantengan, simplemente lo justo para que podamos volver a empezar, pero ni eso tenemos. Nos sentimos defraudados por las instituciones”.

-Matrimonio a El Mercantil Valenciano Levante-

Reciben la ayuda de organizaciones benéficas como Cáritas San Juan y El Norte Perdido. Lo poco que han recibido lo han gastado en comida, pero ni siquiera tienen un lugar donde almacenarla.

Por fortuna, la diócesis realizará un mercadillo solitario para obtener fondos que serán destinados a ellos. Además, cada vez que no tienen, la entidad siempre les da alimentación.

Incluso, Cáritas San Juan está dispuesta a firmar como avalista si la pareja consigue alquilar una casa.

«No podemos vivir siempre en un auto lleno de trastos. Sólo necesitamos la casa y la ayuda para hacer frente a dos meses de alquiler que nos habían prometido. Si tuviésemos esa estabilidad podríamos volver a depender de nosotros”.

-Matrimonio a El Mercantil Valenciano Levante-

Una familia no debería vivir en condiciones tan deplorables, como es vivir en un automóvil. Se merecen estar en un lugar cómodo, con todos los servicios básicos funcionando. De esta manera, los niños recordarán su niñez como una amena época.

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