Por Laura Silva
2 noviembre, 2015

No se trata de preferencias, sino de instinto maternal

El amor de pareja es una cosa. Es especial y único. Es algo asombroso, más cuando encuentras a aquel hombre que es el definitivo. Aquel con que quieres pasar el resto de tus días y disfrutar de todo. Realmente lo que siento por mi esposo es incondicional y no lo cambiaría por nada. Por algo decidí estar con él, y él conmigo. Por algo decidimos casarnos. Y también, tener hijos.

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Caroline Loveless

Pero cuando estos llegan a tu vida, la perspectiva te cambia por completo. Hay cosas importantes y también están tus hijos. Ellos pasan a ser la prioridad en todo ámbito de tu vida.

Los hijos siempre van a ganar en cualquier batalla. En cualquier discusión. En lo que te pase, siempre vas a preferirlos a ellos. Es algo demasiado poderoso. Lo que llamamos y se describe como «instinto maternal». Uno no lo puede comprender hasta que te pasa. Y es que nace un nuevo amor que te hace romper barreras. Traspasa todo límite te entendimiento.

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Emilyl

Es por lo mismo que digo que prefiero a mis hijos. Creo que es algo totalmente irracional y natural. Que viene desde tu estómago, de tu corazón. Sé que suena bastante feo si uno lo plantea así. Pero si en algún momento tuviese que elegir entre los dos, a quién salvar o qué sé yo, elegiría sin dudas a mis pequeños.

Y es que eres tú quien va a protegerlos. Quieres cuidarlos, criarlos, verlos crecer, ayudarlos a salir adelante en este mundo. No creo que haya madre que dijera lo contrario. Pues no se trata de descuidar una relación de amor y respeto con el hombre que amas. Es simplemente instinto.

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@mija_jadodic

No em siento culpable. Y sé que si él tuviese también que elegir, lo haría por ellos. Ser padre te cambia la vida y te hace arriesgar aquello que nunca pensaste. Espero que nunca llegue un momento así. La verdad uno nunca sabe. Ruego por poder siempre construir juntos esta familia.

Es inevitable que el amor de madre sea más grande. Así pasará cuando son pequeños, cuando sean adolescentes o ya adultos. Siempre serán lo más importante. Y si uno comete locuras por un amor de pareja, imagínate por el amor hacia tus hijos.

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