Por Fernanda Peña
4 Abril, 2017

¿Cómo lograron llegar a esto?

Victoria y Adam supieron que no eran el uno para el otro justo después de que su primogénito Bruce cumpliera un año de vida. Habían celebrado su embarazo  y su primer cumpleaños con una linda sesión de fotos familiar, pero sus causas de divorcio habían llegado al tope de ser irreconciliables.

Stephanie Reeder Photography

Ambos notaron que, a pesar de su corta edad, Bruce ya comenzaba a sentir la incómoda tensión entre ellos. Así que decidieron intentar hacer un esfuerzo extra para interactuar frente a su hijo de manera amigable.

Stephanie Reeder Photography

Claramente no es fácil hacer parte de la vida de tu hijo cuando ya no quieres ver tu ex pareja, pero ellos supieron sobrellevar el tema de manera ejemplar…

Stephanie Reeder Photography
Stephanie Reeder Photography

Cierto día, cuando Victoria pretendía continuar con la tradición de las tomas familiares pro-cumpleaños, tuvo la iniciativa de preguntarle a Adam si él deseaba unirse esta vez. Para su sorpresa, él contestó que sí.

Stephanie Reeder Photography

Desde entonces la ex pareja se reúne sin falta para la foto familiar con su hijo. Victoria mostró sus fotos y contó su caso en la página de Facebook de Love What Matters, pero fue tan conmovedor el asunto que rápidamente se hizo viral.  Éste fue su  mensaje:

“Las dos primeras fotos fueron tomadas cuando Adam y yo nos casamos. Las dos últimas, las tomamos hace casi un año y más de dos años después de que nuestro divorcio se concretara. No estamos enamorados, no siempre estamos de acuerdo, no somos mejores amigos, a veces ni siquiera nos queremos. ¿Pero sabes lo que sí tenemos? Estamos siempre conectados debido a nuestro hermoso hijo, que es inteligente, amable, compasivo, y divertido.

Nos respetamos mutuamente. Recordamos que ninguno de nuestros papeles como padres tienen predominancia sobre el otro -ni uno de nosotros es más importante para la vida de nuestro hijo-. Ambos necesitamos estar allí, ambos merecemos tiempo de calidad y recuerdos de calidad con él. Ninguno de los dos se culpa mutuamente por la dirección que tomó nuestra relación. No nos culpamos el uno al otro, y claramente tampoco lo hacemos en presencia de nuestro hijo.

Adam y yo no somos los co-padres perfectos, pero hicimos un trato cuando nos divorciamos: poner a nuestro hijo primero y valorar la riqueza que cada uno de nosotros aporta a su vida. Así que sí, todavía tenemos un retrato de familia, y todavía pago un buen dinero para imprimir las imágenes, enmarcarlas y colocarlas en el dormitorio de nuestro hijo. Puede que no crezca con sus padres viviendo en la misma casa… Pero crecerá viendo respeto, amabilidad, empatía, compasión, perseverancia, flexibilidad e incluso sacrificio con el ejemplo de sus padres, y sabrá que es posible caer por amor, pero nunca desmoronarse”.

Stephanie Reeder Photography

Bruce ya cumplió cuatro años, y sus padres planean continuar con la tradición. Su motivo: la sonrisa de Bruce cuando les dice que disfruta mucho tenerlos juntos. Momentos así valen oro.

Victoria y Adam no sólo son un ejemplo para su hijo, sino para cientos de padres que no saben aún cómo disfrutar, por sobre todas las cosas, de la presencia de sus hijos.