Por Laura Silva
13 octubre, 2015

Tuve que dejar de lado algunas de mis metas, pero tengo una nueva definición de éxito.

«Volví a definir lo que significa el fracaso, porque este amor es más fuerte».

Y bien. No sé si la mía es la clásica historia. No fui madre adolescente, y quizás no es tan trágico como cuando una niña que apenas está descubriéndose a sí misma debe enfrentar los cuidados de un bebé, pero para mí fue impactante igual. Un cambio de vida total e inesperado que, a mis ojos, le daba un giro a mi vida antes de lo planeado, un giro que no quería para nada.

En mi vida solo quería hacer una cosa: estudiar, y hacerlo de manera genial. Destacar en este rol, para que luego no existieran límites. Sí, en gran parte mi sueño estaba condicionado por la sociedad, pero realmente me gusta. Soy perfeccionista, quería vivir cada proceso a su debido tiempo sin apresurarme. La palabra fracaso no tenía cabida en mi vida.

Tras cada error, me levantaba rápido. Y cuando por fin comenzaría a estudiar lo que yo elegía en la universidad de mis sueños, y estaba comenzando a vivir esa aventura, sucedió. Por más precavida que fui siempre, quedé embarazada. Fui una de esas estadísticas raras que casi nunca suceden, pero pasó.

Y así fue como comencé esta aventura. Nunca pensé en detenerlo, pero sí me sentí como una gran decepción para muchos. Sentía los juicios con la mirada, y durante mucho tiempo me pesó aquello. Incluso para mí, durante muchas semanas, me parecía ser mi propia enemiga. Me había saboteado, solo quería un poco más de tiempo, hacer las cosas paso a paso.

Pero luego cambié mi mentalidad. Y como soy perfeccionista, también quise dejar todo y dedicarme a mi bebé con todo. De todos modos era joven y aún tenía tiempo para luego retomar los estudios. Si íbamos a comenzar este camino, lo haríamos bien.

Y creo que fue la mejor decisión que pude haber tomado. Y mi bebé, lo mejor que me ha pasado. Durante meses me miraba y yo a él sin saber qué hacer, pensando que era la persona incorrecta para ser su mamá. Pero el tiempo, y su increíble y atrayente amor, me hicieron tomar mejores decisiones.

Sí, quiero viajar, quiero estudiar, quiero estar día y noche con la mente en aquello que me apasiona. Por ahora, eso es mi bebé. Quizás no pueda hacerlo ahora y me esté perdiendo de una que otra cosa, pero el resto, se pierde de este increíble amor que tengo junto a mí. No soy un fracaso, porque soy feliz.

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