Por Daniela Morano
31 mayo, 2019

«Me dijo que ‘nada puede separarnos, sólo Dios’. Eso me quedará para siempre», dijo ella.

El día de la graduación es muy importante para uno como hijo/a. Esperamos ver entre el público a nuestros padres, aplaudiendo y orgullosos de nuestro logro. Pero eso no siempre es posible porque las circunstancias van cambiando dependiendo de cada familia. Sarai Ruiz esperaba también ver a su padre el día de su graduación de secundaria en Texas, Estados Unidos, pero eso no sería posible.

La alumna de la secundaria Laredo recibiría su diploma pero no ante su padre, quien no pudo atender la ceremonia pues no tenía permitido cruzar la frontera legalmente.

Sarai Ruiz

Durante años, Ruiz cruzaba la frontera todos los días para ir a clases. Nativa de Wisconsin, ella y su madre se fueron a vivir a Nueva Laredo, México, hace una década después de que su padre fuese deportado de Estados Unidos.

«Es difícil levantarse temprano, a las 5 de la mañana, sólo para cruzar e ir a la escuela y luego cruzar devuelta en la tarde», contó ella a ABC.

Sarai Ruiz

Ruiz quería compartir ese importante día junto a su padre, y sólo había una manera de hacerlo. Vestida con su túnica de graduación, caminó hasta la frontera donde se reunió con su padre para recibir un gran abrazo de felicitaciones.

«Me dijo que ‘nada puede separarnos, sólo Dios’. Eso me quedará para siempre».

Ruiz además es la primera persona de su familia en graduarse de secundaria y atenderá la Universidad de Texas en Austin este otoño, donde planea recibirse de psicóloga.

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