Por Camila Cáceres
21 abril, 2017

Advertencia: Las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

Una vez leí una analogía muy interesante: mucha gente dice, “oh, puede que sea un poco sarcástico, un poco ofensivo, pero lo soy con todas las personas por igual. Eso es  justo, ¿no?”. Pues no. Piensa que tienes un elefante, un hombre adulto y un pato bebé, y le das un puñetazo a cada uno. ¿Es eso igualitario sólo porque usaste la misma fuerza las tres veces? ¡Absolutamente no! Felicidades, ahora tienes un elefante atacando, un hombre furioso y un pato muerto.

El nivel de daño no lo define la persona que comete el abuso, y esto es TANTO más cierto cuando se trata de padres e hijos.

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Criticar la violencia intrafamiliar suena muy simple en teoría, pero enfrentados con la realidad de una familia abusiva es mucho más complicado definir qué es violencia. ¿Sólo los golpes? ¿Los gritos? ¿La manipulación emocional? ¿Es todo válido si los niños finalmente se convierten en responsables miembros de la sociedad?

Como dije: es complicado. Todos tenemos una opinión y no voy a fingir que soy objetiva. ¿Quién podría? Todo tipo de violencia contra pequeños que recién están descubriendo los límites del mundo me parece no sólo aberrante, sino de una ignorancia terrible. No es necesario utilizar violencia para establecer límites.

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Dicho todo esto, la situación de DaddyOFive es su propio atado de nudos.

DaddyOFive es la cuenta de Youtube en que Mike Martin sube videos sobre su familia, que consiste en su esposa Heather y sus cinco hijos: Jake, Ryan, Cody, Alex y Emma. Muchos son simples momentos de su vida, pero la mayoría son “bromas” que juega la pareja a los niños, particularmente a los menores, Cody y Emma.

Dirán: “¿Bromas? Mis padres también me jugaban bromas cuando pequeño, eso no es nada”.

Pues las bromas de DaddyOFive no son como las de padres normales (video en el link).

El canal se hizo famoso tras el video viral en que Mike y uno de los mayores destruían la Xbox de Cody.

Otros grandes hits incluyen un video en que manchan la alfombra con tinta y culpan a los niños, usando gritos e insultos de alto calibre, o varias ocasiones en que los sorprenden violentamente. 

En repetidas ocasiones los empujan y “golpean en broma”, o los hacen golpearse entre ellos.

Lograron reunir más de 500 mil suscriptores antes de que Philip DeFranco, un youtuber dedicado a noticias del mundo, decidió apuntar lo obvio: esto es abuso infantil.

DeFranco tiene más de cinco millones de suscriptores y cada uno de ellos se sintió profundamente asqueado no sólo por los videos, sino por la reacción de Mike Martin.

El hombre subió un video donde le pregunta a los niños si se sienten traumatizados. Uno de los niños incluso dice “no sé qué significa eso, pero no”.

Al darse cuenta de que la gente no dejaba de acusarlos de abuso infantil, subieron otro video… culpando a Philip DeFranco por todo lo que les pasaba e insistiendo que los que hacían no era abuso.

La nueva versión de la familia Martin es que los videos eran “falsos”, y los niños estaban exagerando sus reacciones porque “aman grabar videos para Youtube”.

Recientemente borraron todos sus videos y su cuenta de Instagram. Su Twitter está cubierto de acusaciones contra las personas que están “arruinando su familia”:

“Nuestra familia…”

“Paren eso. Niños, oigan esto. ¡Oigan!”.

“Prende la puta cámara, voy a hacer un video. No me importa”.

“La cámara está prendida…”

“No, ve a buscar la cámara de siempre”.

El abuso es un tema muy complejo, y estoy dispuesta a creer que realmente no saben lo que es el abuso. Que, como tantos otros, ignoran lo resilientes que son los niños, imaginan que verían en ellos reflejados un miedo y un odio que sencillamente no son propios de su desarrollo y quizá, incluso, sólo replican sus propias crianzas.

Como dice Philip DeFranco, lamentablemente tendemos a pensar que somos lo que somos hoy gracias a todo lo que nos pasó en la vida, no a pesar de ello, como es la realidad. Mucha gente que fue físicamente abusada de pequeña alega que”gracias” a los golpes se convirtió en un adulto funcional, pero la realidad es que no todos somos elefantes. No todos podemos defendernos con la misma fuerza.

Hay muchos “patos” que mueren en el camino, muchas personas que replican la violencia como delincuentes o que jamás se recuperarán de una infancia perdida.

¿Y todo esto sólo por ganar suscriptores y dinero? Pobres niños.

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