Por Josefina Pizarro
7 noviembre, 2017

Bueno, fueron literales.

A veces entendemos cosas de otra manera, y esto puede generar más de un mal rato. Una vez mi mamá y mi hermana estaban hablando, y esta última dice que quiere un “plan” para el teléfono. Mi mamá entendió que quería un “flan” y ahí estuvieron discutiendo un largo rato de flan y teléfonos. Algo parecido (o no tanto) le sucedió a esta madre, llamada Karen Moroney. Esto pasa cuando se toman las cosas quizás muy literal.

Karen Moroney pidió un lindo pastel para el segundo cumpleaños de su hija y eligió como decoración a “Peppa Pig”, la popular cerdita.

Peppa Pig

La fotografía exacta que quería la envió en un USB, de forma de que la panadería la copiara y la horneara.

El punto es que, lo que llegó en su lugar no fue Peppa Pig, ni algo parecido a la cerdita. Fue algo más literal.

Fue… esto:

Karen Moroney

Sí, hornearon un pastel con una imagen de la memoria USB en su lugar.

No sé si reír o llorar.

“Me pidieron que trajera la imagen que quería en el pastel en un USB para escanearla en el pastel. Así que lo hice, puse la imagen de “Peppa Pig”, el cuál era el único archivo. Pero alguien consiguió que se cruzaran los cables y que literalmente pusieran la imagen de un usb” contó la mujer.

Peppa Pig

Afortunadamente, pudieron rectificar el error con una foto de Peppa impresa en la parte superior.

Karen Moroney

“El pastel sabía fabuloso y todos nos reímos mucho al final. Nos devolvieron el dinero del pastel y definitivamente volveremos el próximo año por otro”.

Al menos se lo tomaron con humor, y tendrán una muy buena historia para contar en el futuro.

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