Por Daniela Morano
6 abril, 2018

Dejó también su maleta abierta, y la combinación fue fatal.

Sí, puede sonar como un chiste pero es de hecho real. Un hombre tuvo prohibida la entrada a un hotel durante 17 años luego de un peculiar incidente que involucró una maleta llena de pepperonis, gaviotas y una ventana abierta. El 2001, Nick Burchill, quien vive en Nova Scotia, Canadá, estaba alojando en el hotel Fairmont Empress en Victoria por trabajo. De hecho, su primer viaje con la compañía.

El hotel le confirmó al sitio Buzzfeed News toda esta información, aunque Burchill se tomó su tiempo en hablar sobre el tema.

Pixabay

Burchill compartió en Facebook una carta abierta al hotel, donde explicó que compró pepperonis para unos amigos en la marina: “Porque esta es la marina de la que estamos hablando, compré suficiente para un barco entero”.

Lamentablemente, el hotel no tenía una nevera por lo que decidió dejar la maleta frente a un ventanal, el cual dejó parcialmente abierta para refrescar la habitación. “Levanté una de las correas y dejé los paquetes de pepperoni sobre la mesa y en el alférizar. Luego salí a dar una vuelta…durante 4-5 horas”.

Istock

Cuando regresó a su habitación se encontró con algo un poco inesperado: una bandada de gaviotas comiendo pepperoni.

“No tuve tiempo para contar, pero deben haber sido 40. Y todas estaban dentro de la habitación, comiendo. Y el pepperoni le hace cosas ASQUEROSAS al sistema digestivo de las gaviotas. Como es de esperarse, la habitación estaba llena de heces de gaviota. Lo que no pensé en ese momento fue que ellas babean, sobre todo cuando comen pepperoni”.

Las cosas sólo empeoraron. Cuando el hombre entró, era de esperarse que todas se asustaran, pues eso hacen incluso en lugares abiertos. Comenzaron a volar y chocar, lo que resultó en “un tornado de heces, plumas, trozos de pepperoni y enormes pájaros por toda la habitación”.

Las lámparas caían, las cortinas se ensuciaban, y la mesa de café era un asco.

Cuando Burchill abrió la ventana para dejarlas salir, la mayoría salió de inmediato. Pero algunas fueron más persistentes. “Una intentó tomar otro trozo mientras yo intentaba sacarlas, así que tomé mi zapato y se lo lancé. El zapato y la gaviota volaron por la ventana.

Istock

“Comenzó a alterarse más entonces tomé una toalla y la envolví en ella y la lancé por la ventana. Pero olvidé que no pueden volar si están envueltas en una toalla”. Para empeorar las cosas, todo esto cayó sobre un grupo de turistas abajo, y además era su primer viaje de trabajo con una nueva compañía y tenía una importante cena ese mismo día.

Recuperó su zapato pero sabía que no lograría limpiar todo solo. Llamó a recepción y les explicó lo ocurrido: “Aún recuerdo la expresión de la señora cuando abrió la puerta. No sabía qué decirle, así que dije ‘perdón’ y fui a mi cena”.

Istock

Cuando regresó, todas sus cosas estaban en otra habitación, más pequeña. Además recibió una carta donde le informaron que tenía prohibido ingresar nuevamente: “una prohibición que he respetado durante casi 18 años”.

“He madurado y tomo responsabilidad de mis acciones. Les escribo, con la cola entre las patas, para pedirles perdón por el daño y les pido que reconsideren”.

Istock

El director de relaciones públicas, Tracey Drake, le confirmó a Buzzfeed que Burchill tiene permiso para reingresar y les envió un regalo de agradecimiento: pepperoni.

“Estamos emocionados por recibir al señor Burchill nuevamente. Y desde nuestra reestructuración de $60 millones de dólares el 2017, estará feliz de saber que nuestras habitaciones cuentan con comodidades modernas como aire acondicionado para mantener su pepperoni fresco”.

 

Puede interesarte