Por Catalina Yob
24 febrero, 2017

“A pesar de que se arrepienta de sus acciones, por desgracia no se pueden deshacer los daños que causó”.

A pesar de que vivimos las 24 horas de los 7 días de la semana conectados, solemos olvidar el inmenso e inigualable poder que tiene internet. La instantaneidad y masividad que lo caracteriza provoca que seamos capaces de presenciar en vivo situaciones que pasan de forma simultánea y a millones y millones de kilómetros de donde estamos. Aún cuando éste sirve para potenciar y divulgar un poderoso mensaje a través del mundo, éste suele viralizar contenido que muchas veces nunca deseamos que se masificara.

Debido a que esto no puede ser controlado, debemos ser muy rigurosos a la hora de compartir contenido, información o fotografía, ya que actualmente todo lo que subimos a internet, está al alcance de todo quien desee encontrarlo. Aún cuando mantengamos nuestras cuentas en redes sociales privadas, la información puede ser extraída de forma deliberada para posteriormente viajar por el mundo y llegar a completos desconocidos, que pueden hacer uso malicioso de ésta.

Esto le sucedió a un sujeto que se desempeña como plomero, quien en un día de trabajo como cualquier otro decidió compartir con una de sus amigas un extraño e hilarante detalle que divisó en la ducha de una clienta. Lo que nunca llegó a imaginar es que la simple fotografía llegaría a ojos de cientos personas, entre ellas su jefe. 

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

En la imagen se muestra como la mujer no identificada, puso un consolador o “dildo” pegado a la muralla de su bañera, en la que simplemente este hilarante objeto no pasaba para nada desapercibido. Aún cuando cada uno tiene el derecho de vivir su vida de la forma que cada uno crea correcta, al no remover el consolador de su baño, la mujer estaba en una posición que instaba de forma exagerada a que el plomero se burlarla o simplemente, le hiciera un comentario sobre la situación.

Esta situación ejemplifica con claridad el hecho de que aún cuando nosotros publiquemos nuestra información de forma privada, tenemos personas cercanas, que tienen acceso a nuestros perfiles, y que deciden compartir el contenido sin previo aviso. El plomero que sólo quiso compartir un momento con gracioso con su amiga, se llevó una sorpresa desagradable luego de que ella publicara la fotografía en un grupo de Facebook llamado “Consejos de una chica mala”, y ésta llegara a los ojos de su jefe, que no se puso muy contento al respecto. 

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

“Lo siento, pero si esto es básico, sácalo. Mi amigo plomero acaba de enviarme esta fotografía con este mensaje: ‘como plomero este es uno de mis grandes miedos'”.

Bad Girls Advice

Por desgracia, una de las integrantes de este grupo era la propia dueña de aquella bañera que tenía un consolador en su ducha. De forma inmediata dio aviso de la desagradable situación al dueño de la compañía en la que trabaja el sujeto, y dio cuenta que esto representaba una fatal invasión a la privacidad. Sin tener muchas opciones bajo su manga, el dueño y jefe tuvo que tomar una decisión en cuanto a la continuidad del hombre en la empresa, que posteriormente publicó en la página de la compañía.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

“Hola. Con mucho remordimiento hoy debo finalizar tu contrato en la empresa. Tus acciones son condenables, han puesto a mi empresa en una posición vulnerable. Como se ha discutido, a pesar de que se arrepienta de sus acciones, por desgracia no se pueden deshacer los daños que causó.

Déjame decirte, admiro tu capacidad para aceptar tu responsabilidad y el alcance de tus actos. Tu has sido parte integral del éxito del escenario de esta empresa, y habría preferido que terminaras tu trabajo al finalizar este proyecto. A unas cuantas semanas de que termine, hubiese sido favorable para ti terminar este proceso en su totalidad.

Te agradezco el trabajo realizado y te deseo lo mejor en futuro. Siéntete libre para usarme como referencia en el futuro”.

Lo que comenzó como una simple jugarreta, terminó con el despido de este hombre que sólo intentó provocar un momento de diversión. Por lo que esto nos enseña a cuan cuidadosos debemos ser al publicar información, contenidos, fotografías o vídeos que no pretendemos que lleguen a ciertas personas. El internet es grandioso pero debemos aprender a utilizarlo con responsabilidad. 

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