Por Josefa Del Real
17 julio, 2014

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Muchas veces soy muy dura conmigo misma y me comparo incansablemente con otras personas, sin importar cuantas veces lea o escuche que tan buena o amable soy.

Casi siempre, busco meticulosamente evidencia de que no soy nadie, que no me merezco ser querida, o que no estoy viviendo al 100%. Generalmente hay mucha presión en nuestra cultura por “ser del montón”. Sentimos como si hubiera algún problema con nosotros si, por ejemplo, seguimos solteros a cierta edad, no ganamos cierta cantidad de dinero, no tenemos un círculo social muy amplio o no actuamos de cierta manera frente a los demás. La podría seguir y nunca terminar.

Muchas veces en medio de toda la presión, olvido completamente todas las cosas extraordinarias y únicas que tengo.

Me estancada con ese pensamiento y me permito acabar con mi autoestima hasta que me odio tanto que llego al punto de hacer cualquier cosa menos comerme un helado, ver televisión y dormir.

El otro día, mientras peleaba conmigo misma por algo que ni siquiera puedo recordar en el momento, leí un comentario de uno de los lectores de mi blog diciéndome que una de mis publicaciones, literalmente lo desveló. Literalmente. Y si esta simple palabra fuese usada en el contexto propuesto, esta persona básicamente me estaba haciendo saber que esta publicación le salvó la vida.

Me llegan comentarios como este muy seguido, los cuales siempre me hacen darme cuenta de lo mucho que valgo, sin importar las oposiciones que tenga en mi cabeza.

Un comentario como este también me hizo abrir los ojos para ver todas las cosas que me causan conflicto que no tienen sentido – algo como si me veo o no como una modelo de Victoria’s Secret en mi vestido de baño, o si debo parar de sonreír porque mis dientes no son completamente blancos, o si el agujero de nuestra camisa es para ponerse a llorar.

Últimamente he tratado de dejar de sentirme mal cuando creo que no sirvo para nada o pienso que no valgo nada. Y muchas veces hago que estos pensamientos me ganen, pero está bien porque soy una persona.

Mientras mi camino de quererme a mi misma sigue en pie, aquí hay algunas cosas que trato de recordar cuando estoy tentada a ser dura conmigo misma:

1. LAS PERSONAS CON LAS QUE TE COMPARAS TAMBIEN SE COMPARAN CON OTRAS PERSONAS.

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Todos nos comparamos con otras personas, y te puedo asegurar que la gente que parece tenerlo todo no lo tiene.

Cuando miras a los otros con ojos de compasión y compresión más que con ojos de juicio y celos, es más fácil verlos por lo que realmente son – seres humanos. Son hermosos seres humanos imperfectos pasando por las mismas dificultades que pasamos todos.

2. LA MENTE PUEDE SER UNA MENTIRA MUY CONVINCENTE.

Alguna vez leí una frase que decía “No creas en todo lo que piensas”. Esta frase alteró completamente la manera en que reacciono cuando un pensamiento cruel y desalentador se pasa por mi mente. Los pensamientos son solo eso, pensamientos, y no es emocionalmente saludable darle tanto poder e importancia a los negativos.

3. HAY MAS COSAS BUENAS DE TI QUE COSAS MALAS.

Este recordatorio poderoso está inspirado por una de mis frases favoritas de Jon Kabat-Zinn: “Hasta el momento que dejes de respirar, hay más cosas buenas de ti que cosas malas.”

Como alguien que muchas veces tiende a exagerar todos los defectos que me encuentro, esto me ayuda a recordar que también hay muchas cosas de mi que me gustan – como el hecho de que estoy viva y respirando y con la capacidad de trazarme nuevas metas cuando lo quiera hacer.

4. NECESITAS MAS AMOR CUANDO SIENTES QUE NO LO MERECES.

Esta es una epifanía reciente que saqué, aunque sé que la han dicho varias veces.

Creo que es más difícil aceptar amor o comprensión por parte de los demás cuando estoy en un estado de rabia, vergüenza, ansiedad o depresión. Pero aceptar la realidad realmente me ayudo a cambiar mi perspectiva y me hizo darme cuenta que amor es lo mejor que puedo recibir en momentos como esos.

5. DEBES ACEPTAR POR COMPLETO Y HACER LAS PACES CON EL AHORA PARA PODER SEGUIR Y SENTIRTE COMODO CON EL DESPUES.

Algo que he aprendido de hacer cambios y lograr llegar al siguiente escalón es que no te puedes sentir completamente satisfecho respecto a lo que sigue hasta no aceptar, entender y apreciar donde estas ahora.

Aprovecha y siéntete bien con el lugar donde estas ahora, y tu camino hacia algo nuevo se sentirá mucho mas tranquilo, gratificante y satisfactorio.

6. ENFOCATE EN PROGRESAR MAS QUE EN PERFECCIONAR Y EN QUE TAN LEJOS HAS LLEGADO MAS QUE EN CUANTO TE FALTA PARA LOGRARLO.

Una de las mayores causas de odio a sí mismo es estar empecinado en la necesidad de “hacerlo bien”. Nos esforzamos mucho por lograr la perfección y el éxito y cuando no es así, no sentimos inferiores e inútiles. Lo que no logramos darnos cuenta es que esforzarnos para llegar al éxito y ponernos a nosotros mismos en el ruedo es un gran paso, sin importar cuantas veces fallemos.

En vez de ser duros con nosotros mismos por hacer algo mal y caernos, debemos tratar de pararnos y seguir, para poder progresar y llegando tan lejos como podamos.

7. NO PUEDES ODIAR LA MANERA EN LA QUE LLEGARAS A QUERERTE.

Recordarte a ti mismo que tan fracasado eres no te hará más exitoso. Recordarte que no estás viviendo al 100% no te hará lograr hacerlo. Recordarte lo inútil y despreciado que eres no te hará sentir más útil o querido.

Yo se que suena aburrido, pero la única manera de lograr subir tu autoestima es queriéndote a ti mismo – sin importar quién eres y en qué lugar estas, aunque sepas que quieres cambiar.

Tú eres más que suficiente tal cual eres. Y el autoestima será más fácil de lograr cada que te lo recuerdes.

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