Por Valentina Miranda
7 octubre, 2021

Birma Devi Kunwar, de 32 años, se dedica a recorrer un extenso camino montañoso y rocoso para salvar vidas de los grupos de mayor riesgo en la aldea de Pipalchauri (Nepal). “Me alegra poder ayudar en eso a mi manera”, dijo a Unicef.

Son cerca de 20 kilómetros los que Birma Devi Kunwar, una mujer de 32 años, tiene que recorrer habitualmente para salvar vidas en la aldea de Pipalchauri del distrito de Darchula (Nepal).

Este lugar forma parte del lejano oeste del país, y es muy complicado de llegar debido a sus senderos montañosos, colinas y valles. Lo que convierte en un enorme sacrificio la tarea de Birma, quien ha llevado las vacunas COVID-19 en una caja fría que carga en su espalda para los más vulnerables.

“En el pueblo, la gente espera ansiosamente las vacunas. Me preguntan constantemente cuándo llegarán, cuándo pueden recibirlas”, dijo Birma a Mashable.

Captura de pantalla: Mashable

Según Unicef, estas vacunas son parte de las más de 1,5 millones de dosis que fueron donadas a Nepal por el gobierno de Estados Unidos a través del COVAX, el cual se encarga de entregarlas equitativamente a sitios de difícil acceso como este.

Birma camina un extenso trayecto, cruzando un largo puente y subiendo estas colinas con mucho esfuerzo para lograr su misión. Existe la opción de conducir una parte del recorrido, pero no es muy seguro y lo convierte en un viaje muy arriesgado, sobre todo cuando llega el monzón, un viento típico del océano Índico que sopla en direcciones opuestas, y es peor si incluye lluvia.

Este evento climático genera inundaciones y derrumbes de tierra que bloquean las rutas, según Mashable. “Con las carreteras, nunca se sabe lo que va a pasar. Al menos puedes confiar en tus propios pies”, contó Birma a Unicef.

Captura de pantalla: Mashable

Un trayecto cuesta arriba por los senderos rocosos le toma cerca de 90 minutos, informa Mashable. “El camino es muy difícil. Te duelen las piernas constantemente ya veces simplemente te despiertas y te da pereza hacerlo todo de nuevo”, dijo la mujer a este medio.

Sin embargo, no es primera vez que ella entrega dosis de vacunas. Desde hace cuatro años ha hecho lo mismo para la inmunización de niños en la aldea. “Han pasado cuatro años que he estado haciendo esto: cargando vacunas. En nuestro pueblo, la gente, ya sea joven o mayor, ha estado esperando vacunas, me siento feliz. El gobierno ha hecho estas disposiciones para vacunar a la gente. Soy capaz de ganarme la vida, así que soy feliz”, dijo Birma a Mashable.

Captura de pantalla: Mashable

No es una tarea fácil y no cualquiera podría hacerla, especialmente en un contexto mundial muy delicado, pero a ella le hace sentir bien hacer su aporte de esta manera. “Todos queremos que esto termine y vuelva a la normalidad. Me alegra poder ayudar en eso a mi manera”, declaró a Unicef.

Una de los tantos héroes que se esfuerzan para ayudar a los demás y a salir de esta pandemia.

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