Por Cristofer García
5 enero, 2021

“Durante muchos años guardé odio contra las mujeres y la sociedad, porque no podía consumar el deseo de mi corazón”, dijo Ángela. Ahora se siente libre.

Nunca es tarde para tomar las decisiones traen felicidad y tranquilidad en la vida. Así es el caso de Ángela, antes conocido como Miguel Ángel, un vendedor de lotería que decidió cambiarse de sexo a los 64 años. Ahora se rehúsa a que le llamen por su antiguo nombre, aquel de hombre que quiere enterrar con su pasada vida.

Ángela había retrasado su decisión durante mucho tiempo. Luego de que su padre murió y su madre fue internada en un hogar de ancianos, cuando ninguno de los dos podía estar al tanto de su cambio y tampoco podría hacerles daño, dio un paso adelante. “Mejor que no se dieron cuenta”, comentó, en conversación con El Tiempo.

Camilo Osorio

Ella pasa sus días en las calles de El Líbano, al norte de Tolima, en Colombia. Ya no tiene contacto con su familia y se ha sentido en paz para hacer esta transformación que tanto quiso. No le importa si algún hermano lejano se entere, o un primo, los insultos machistas no le afectarán.

Ha pasado mucho tiempo desde que soñaba con ser libre y feliz como la mujer que siempre se sintió. De pequeño, con su vieja identidad, anhelaba vestir la ropa de sus hermana o primas, pero siempre fue solo un deseo.

“Vivíamos con muchas dificultades, pero nunca nos acostamos con hambre“, dijo. En medio de los problemas económicos que atravesaban, su madre logró encontrar un trabajo como vendedora de lotería, empleo que luego él mismo heredó, y luego, como Ángela, continuó.

Camilo Osorio

Fueron varios años con su deseo reprimido dentro, lo cual solo lo hacía sentir terrible, por lo cual está contento de haber sacado su verdadera personalidad. “Cuando llegué a tener pleno conocimiento de las cosas y al ver que no podía consumar el deseo de mi corazón, durante muchos años guardé mucho odio contra las mujeres y contra la sociedad porque no podía consumar el deseo de mi corazón de ser una muchacha“, comentó.

“Con el paso del tiempo, dije: me puedo vestir de mujer y hacer lo que se me dé la gana. ¿Y quién va a decir nada? Mi mamá está en el ancianato y mi papá se murió hace doce o trece años. Ya puedo hacer lo que se me dé la gana“, agregó.

Camilo Osorio

Por lo cual tomó una decisión radical que nadie esperaba. Todos en el pueblo quedaron sorprendidos cuando vieron al viejo Miguel Ángel vistiendo licras de mujer, blusas y zapatos femeninos. También dejó crecer su pelo. Antes era conocido por sus atuendos llamativos, pero siempre como hombre. Esta es una nueva versión, muy diferente.

“Me gustaba la ropa hippie porque se parecía a la ropa de las mujeres“, expresó.

No había dado este paso tan importante en su vida si no fuera por el apoyo de Fabio Martínez, encargado de la oficina de derechos de la comunidad LGTBI, de la pasada administración municipal. Él la apoyó a sentirse cómoda con la identidad que eligió y a lidiar contra los ataques.

Camilo Osorio

Ahora Ángela ya no vende lotería, porque se dedica a la rifa perfumes o relojes de catálogos. “Es que con la lotería solo me ganaba 400 pesos por billete. En cambio, me gano mil pesos por cada boleta”, dijo.

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