Por Cristofer García
17 febrero, 2021

Un poco de nieve no iba a evitar que Fran Goldman estuviera un paso más cerca de protegerse contra el coronavirus. Le costó conseguir la cita de vacunación y no la desaprovechó.

Ya aunque empezó el proceso de vacunación contra el COVID-19 en varios países, sin embargo, inocular a la ciudadanía es una meta aún lejana y complicada, porque en muchos casos aún no se dan las condiciones para lograrlo correctamente. Incluso, hay quienes han hecho hasta lo imposible para poder conseguir la dosis.

Los adultos mayores son quienes tienen mayor prioridad para recibir la inyección para prevenir el coronavirus. No obstante, hay abuelos que han debido lidiar contra cualquier cantidad de obstáculos para ser vacunados, como sucedió con Fran Goldman, que a sus 90 años tuvo que caminar casi 10 kilómetros en la nieve en Seattle, Estados Unidos, para llegar a su cita.

Unsplash (foto referencial)

“He estado llamando para obtener una cita en cualquier lugar, todas las mañanas, todas las tardes y, a menudo, he estado en línea por la noche“, comentó Goldman en conversación con The Seattle Times.

Es entendible, sabiendo que los adultos mayores son más vulnerables a sufrir la peor versión del COVID-19 en caso de enfermarse. Por ello, esta abuela estuvo en constante contacto con el Departamento de Salud del estado de Washington, para así garantizar su respectiva vacuna.

Después de buscar con ayuda de su hija en Nueva York y de un amigo en Arizona, logró conseguir una opción más cercana, en el Seattle Children’s Hospital. Ahí le programaron una cita para el domingo a las 9:10 am, sin embargo, no sabía que se presentaría una tormenta de nieve para ese momento.

Ruth Goldman

Al despertar ese fin de semana con varios centímetros de nieve en la puerta de su casa no se rindió, al contrario, comenzó a planificar la forma de llegar hasta el hospital. Aunque su teléfono le había anunciado que serían 3 millas de caminata (casi 5 kilómetros) de ida y luego la misma cantidad de regreso, el viaje se hizo eterno por las condiciones climáticas.

Un día antes hizo un tercio del recorrido para asegurarse que era capaz y en esa prueba tuvo la convicción de que llegaría al hospital a la hora indicada. El domingo emprendió su viaje nevado hasta la anhelada vacuna.

“No fue fácil, fue un desafío“, comentó. Y aunque todo estaba congelado, se podía caminar con dificultad y los vehículos se les hacía imposible transitar, Fran solo llegó 5 minutos tarde a su cita, lo cual fue toda una hazaña.

Unsplash (foto referencial)

No obstante, su hija poco preocupada estaba de su madre, porque conoce bien su fortaleza. “Somos gente de afuera. Nos encanta estar al aire libre. Ayer estuve en el lago Ontario con una sensación térmica de 6 grados”, dijo Ruth Goldman.

“Mi madre no permitirá que un poco de nieve le impida recibir la vacuna. Ella estaba dispuesta a caminar muchas millas de ida y vuelta para conseguirlo. Es una persona realmente notable que tiene la actitud de ‘No dejes que un poco de adversidad se interponga en tu camino’. Ella es alguien que busca soluciones, no problemas”, agregó.

Ruth Goldman

Mientras, Fran agregó que “sabía qué tan lejos estaba, sabía cuánto tiempo me llevaría. Si hubiera sido más corto, hubiera sido más feliz. Pero lo logré“.

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