Por Cristofer García
6 octubre, 2021

“Pensamos que cuanto más Dios nos da años de vida, más debemos pensar en el otro y en ayudar a alguien. Ese era mi objetivo en la vida”, dijo Avelina Conceição Vaz, quien también tiene un título en Salud.

Nunca es tarde en la vida para cumplir metas personales. Aunque pase la edad y algunas aspiraciones ya no parezcan tan aceptables, porque ya no se es joven, sería un error no intentar luchar por ese objetivo que alguna vez se quiso. Esta abuela de Feira De Santana, Brasil, demuestra que siempre se está a tiempo.

Avelina Conceição Vaz, a sus 85 años de edad, se graduó como licenciada en Leyes. Esta abuela ya tenía una formación en Salud, pero quiso seguir estudiando a pesar de su edad.

Unsplash (foto referencial)

Si bien no es común que los adultos de la tercera edad estudien, porque es algo asociado normalmente a los jóvenes, también existen ancianos que en otros tiempos no tuvieron la oportunidad de llegar a las aulas de clases y aprovechan de hacerlo en esta etapa.

Según reseñó Folha do Estado, Avelina se dedicó toda su vida a cuidar de otras personas, al tener un título en el área de la salud. Sin embargo, siente que quería seguir estudiando.

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“Esto es un logro para mí. Soy licenciada en Salud, trabajé 26 años y ocho meses en el área de la salud, 18 años en el campo de la psiquiatría, y no esperaba tomar otro curso ni ninguna otra actividad, pero aquí estoy”, expresó Avelina.

“Pensamos que cuanto más Dios nos da años de vida, más debemos pensar en el otro y en ayudar a alguien. Ese era mi objetivo en la vida, desde mi área de Salud”, añadió.

Durante este proceso nunca le faltó apoyo de sus familiares. Además, los médicos le habían recomendado que realizara distintas actividades y se mantuviera ocupada, para estimular su cerebro.

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“Hace unos 7 años tuve un chikungunya y me puse un poco mal de la mente y luego fui a ver a mi geriatra, a quien conocí en la universidad cuando todavía era enfermera. Vino a dar dos conferencias aquí en Feira de Santana y me hicieron una serie de exámenes, el resultado fue que mis neuronas se estaban apagando”, contó.

“Como remedio, me recetó que hiciera una actividad que ejercitara mi mente y que no fuera algo para personas mayores, como el crochet, porque no lo haría”, agregó.

Por eso creyó que lo mejor sería estudiar alguna carrera, algo que los médicos le recomendaron. “Ya estaba pensando en Derecho hace muchos años, pero no tenía esperanzas de estudiarlo. A lo largo de mi vida, mi historia terminó por cruzarse con Derecho, como cuando dos conocidos de mi familia que tenían un problema con justicia y hasta cumplieron condena, y yo fui a varios lugares, a la edad de 78 años”, recordó.

Familia Conceição Vaz

Eso fue la motivación final para decidirse por tomar el curso de leyes. Durante todo el proceso enfrentó momentos de mucha dificultad, como lo eran temas de salud e incluso la salud de sus familiares. Pero por fortuna nada fue obstáculo suficiente para llegar al final de su meta.

“En mi presentación del trabajo de fin de curso le pedí a Dios que me dé la oportunidad de quedarme en un lugar público para hacer algo por alguien. Si Dios me concede esta oportunidad de ayudar, se lo agradezco“, expresó.

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