Por Mariana Meza
25 enero, 2021

Terezinha Rodrigues (87) recibió la vacuna del coronavirus el pasado miércoles 20 de enero en Brasil. Ella y su muñeca, a quien se refiere como su hija, son inseparables desde que se encontraron en el albergue donde la anciana vive actualmente.

La vacuna para combatir la pandemia del coronavirus cada vez se hace más masiva en diferentes partes del mundo. Uno de los países que ya la está implementando es Brasil, uno de los que se ha visto más afectado con la crisis sanitaria iniciada hace aproximadamente un año.

La gente de la tercera edad pertenece a la población de riesgo que debe ser inoculada lo antes posible, ya que son uno de los grupos que pueden recaer de forma más grave si dan positivo al COVID-19. Justamente eso estaban haciendo en un hospital en Brasil cuando una tierna anciana llegó, se vacuno y, para sorpresa del personal médico, pidió que también vacunaran a su hija muñeca.

Departamento de Salud de Campina Grande

Terezinha Rodrigues (87) se vacunó contra el coronavirus el pasado miércoles 20 de enero y aprovechó la ocasión para pedirle a la técnica en enfermería que la atendió que también inoculara Cidinha, la muñeca que llevaba con ella y a la que considera una hija.

“Ella, con esa acogida que no esperábamos, dijo: ‘vacuna a mi hija Cidinha, para que no se enferme, por favor. Ni ella ni yo”, contó la trabajadora Alailza Gomes al medio Razoes, quien no se pudo resistir ante tanta ternura de la anciana que había asistido al lugar.

Departamento de Salud de Campina Grande

Gomes se acercó a la muñeca que la anciana de 87 años sostenía y fingió inyectarle una dosis de la misma vacuna que le dieron a su madre. Rodrigues estaba feliz porque aceptaron su petición. “Pensé que ella también tenía que vacunarse, ¿verdad? Igual yo. O iba a estar muy enferma … cumplirá tres años, así que es mejor vacunarse pronto”, dijo Terezinha según consignó Razoes.

Departamento de Salud de Campina Grande

Sin embargo, la abuelita de 87 años tiene una historia de vida ha estado marcada por el sufrimiento. Según el medio brasileño, Terezinha Rodrigues llegó al albergue de ancianos São Vicente de Paulo en Campina Grande (PB) en el año 2004 y sufre de algunos problemas psicológicos y de dependencia al alcohol. Cuando llegó ahí encontró a “su hija” Cidinha y nunca más se separaron. 

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