Por Luis Lizama
21 octubre, 2019

“Aún le debía 14 dólares. Tengo 79 años y estoy listo para irme. Tengo problemas de corazón y tuve un pequeño derrame cerebral. Debería haber hecho esto antes”, comentó Bob.

Hay valores que no pasan de moda y que ojalá nunca se extinguieran. La gratitud es uno que escasea cada vez más, pues la memoria es frágil y a quienes les va bien, se les suele olvidar de dónde vienen y cómo empezaron. Aunque todavía hay quienes mantienen dichos valores, como Bob Bradley.

Encontró a la persona que le prestó 14 dólares en 1958 y se los pagó. A pesar de los más de 60 años que pasaron, no olvidó a quienes le ayudaron y les devolvió lo que una vez le prestaron.

Bob Bradley

Los favores suelen olvidarse. Pasa el tiempo, la fragilidad de la memoria se hace presente y en algún momento todo va hacia el olvido. Pero para algunas personas la cuestión es diferente, su gratitud los hace recordar quién les tendió una mano.

Imagen referencial

Bob Bradley es un hombre de 79 años, quien durante su juventud trabajó para la familia Barry (dueños de la compañía Barry Motors Co.).

Hacía tareas domésticas, mandados y todo lo que fuese necesario para los dueños de la compañía.

Bradley cursaba la secundaria, en plena década de los cincuenta, cuando le ofrecieron participar de un concurso para cantantes en el colegio Westmar en LeMars (EE.UU.). Tuvo que comprarse zapatos y una camisa, pero el dinero no le alcanzaba, así que tuvo que pedirle a sus jefes.

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Bradley pudo pagar casi toda la cuenta con el paso del tiempo, pero le faltaron 14 dólares, no mucho. Sus jefes lo olvidaron y todo quedó en el pasado.

Después de 60 años, el actual dueño de la compañía recibió una carta firmada por un tal Bob Bradley.

Bob Bradley (Carta)

“10 de septiembre de 2019.
Estimado señor (Vincent, Robert, William) Barry: en la década de 1950 trabajé para ustedes preparando autos, limpiando el patio y otras cosas mientras estaba en la escuela secundaria en Danbury. Me dejaron tener un viejo Mercury para conducir como parte de mi trabajo. Un día me invitaron a cantar en un concurso en solitario en Westmar College en LeMars. Me prestaron el dinero para comprar una camisa blanca y un par de zapatos, ya que solo tenía trapos y zapatos gastados.

Les pagué a todos, pero aún les debía 14 dólares. Tengo 79 años y estoy listo para irme. Tengo problemas de corazón y tuve un pequeño derrame cerebral. Debería haber hecho esto antes, pero siendo pobre nunca tuve suficiente. Le prometí al Señor que no tendría deudas. Aquí hay 20 dólares. Espero poder ser perdonado por no devolverles el dinero lo suficientemente pronto. Gracias, Dios respeta”.

Traducción carta de Bob Bradley.

Brian Barry, nieto de uno de los antiguos dueños de la compañía, agradeció profundamente el gesto del hombre. Le explicó que lamentablemente había partido de este mundo pero que estaría feliz de saber lo que Bob estaba haciendo.

La conmovedora historia llamó la atención de todo el mundo, tanto así que el ilustrador Martin Bruckner le dedico una hermosa ilustración.

Bob Bradley

Aplausos para Bob, un hombre honesto y agradecido, de esos que ya casi no quedan.

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