Por Macarena Faunes
29 noviembre, 2019

Cyril Aggett tiene 86 años y hace 6 que está viudo. Se recuperó de la depresión al pasar tiempo con los adolescentes. Se siente como uno más.

Estar acompañados de quienes amamos nos hace sentir fuertes. Tenemos la certeza de que nada malo nos va a pasar y de que todo estará bien. Si no tenemos a nadie para confiar esta labor, no podemos evitar intentar buscar al indicado. Si no lo encuentras, no te preocupes. Siempre existiremos personas que nos ayudaras 

Un abuelo va a comer a un instituto solo todos los días para no sentirse solo. Iba con su mujer, pero ella falleció. Cayó en una profunda depresión, la cual solo se va cuando está en contacto con más jóvenes. Lo ayudan a superar el dolor.

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Cyril Aggett tiene 86 años y hace seis que está viudo. Shirley, su esposa, dejó este mundo en 2013. No tiene a nadie con quien hablar y la echa mucho de menos. Pero un recinto educacional le abrió sus puertas cuando más lo necesitaba. Paga por el almuerzo que ofrece el casino y los alumnos conversan con él de temas cotidianos. No está aislado. Una excelente obra.

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Durante 15 años, el abuelito iba con su amada a comer al casino de la institución. Le gustaba la comida, tenía un precio accesible y evitaban cocinar. Además pasaban un rato agradable con los jóvenes. Era el panorama perfecto. 

Cyril contó cómo surgió esta noble iniciativa al medio Plymouth Herald. Es toda una obra en conjunto de la comunidad.

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“Recibí una taza de té, mi almuerzo y un buen servicio. Todos me hablaron, el personal es brillante e incluso recordé cuando mi esposa estaba enferma y la invitaban a cenar”.

-Cyril Aggett a Plymouth Herald-

El abuelo va cuatro días a la semana a degustar junto a sus amigos. Es una persona feliz. Esta oportunidad le cambio la vida completamente, tal como contó a la fuente.

“Hace un par de meses, que en realidad no me levantaba hasta las 2 de la tarde, aunque hiciera un día estupendo. Creo que fue Shirley la que me dijo “ponte los calcetines, y sal a la calle”. 

-Cyril Aggett a Plymouth Herald-

El recinto estará cerrado en Navidad, pero el anciano tiene asegurado su plato de comida. Se lo preparan desde antes. No quieren que pase hambre durante esas fechas, menos sin la compañía de su esposa.

Hacer un gesto amable por este anciano es una de los mejores actos que existen. Nadie merece sentirse solo en la vida, mucho menos una persona que goza de una amplia sabiduría. Esta es una excelente iniciativa que se debe repetir.

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