Por Alejandro Basulto
4 septiembre, 2019

«Las manchas que tengo son hermosas, lo que más duele son las manchas en el carácter de las personas», dice siempre en sus entrevistas el viejo João Stanganelli.

Padecer vitiligo es una enfermedad molesta, y en especial para las personas que se preocupan mucho por su apariencia. Debido a que esta enfermedad, que no es tan común como se piensa, se caracteriza por la pérdida del color de piel, apareciendo como marchas blancas en el rostro u otras partes del cuerpo de la persona. Y a pesar de que hay muchos tratamientos para combatirla, los prejuicios siguen presentes, por lo que aún quienes la padecen, viven en constante discriminación.

João Stanganelli

Y este no fue tanto el caso de João Stanganelli, quien actualmente tiene 64 años, y que desde los 38 años padece vitiligo. Debido que a su edad, ser propenso a sufrir discriminaciones no es tan común como por ejemplo es en el caso de los niños, niñas y adolescentes. Sin olvidar que siempre contó con el apoyo de su esposa. Quien además después jugaría un papel fundamental en su historia, tras que João sufriera de problemas cardíacos.

João Stanganelli

Debido a que estos males al corazón, hicieron que se tuviera que retirar de su trabajo: la cocina, al cual le había dedicado muchos de sus años. Pero lejos de deprimirse y quedarse sin hacer cosas apasionantes, buscó otra ocupación para mantenerse activo, sano y feliz. Y sabiendo que su esposa, Marilena, tejía, se le ocurrió pedirle que le enseñara a tejer, para saber utilizar los palitos crochet.

João Stanganelli

A pesar de que no se le hizo fácil y estar cerca de tirar la toalla, no se rindió. Y tras 5 días tejiendo, en una constante de aciertos y errores, logró crear su primera muñeca. La primera de muchas, a pesar de que admite que el crochet no es un hobbie o actividad que sea para todos, debido a que deja callos y enoja mucho.

João Stanganelli

En un principio solo quería hacer muñecas para su nieta, pero tras hacer varias, se dio cuenta que podía hacer algo especial con ellas. Fue así como nació su primera muñeca con vitiligo, una linda mujercita hecha con su habilidad en el crochet, a la que llamó Vitilinda, con sus manchas todas pintadas. Y tras su éxito, vinieron entrevistas en la televisión y otra muñecas para fortalecer la autoestima y la inclusión, como muñequitas ciegas o una en silla de ruedas.

Puede interesarte