Por Luis Lizama
11 febrero, 2020

Su esfuerzo y voluntad son tales, que en enero de 2020 fue premiado como el miembro del mes.

Cuando hay voluntad, ganas y entusiasmo, todo se puede lograr en esta vida. De eso saben muy bien los adultos mayores. La mayoría pasó por etapas difíciles a nivel mundial, pero lograron ponerse de pie a punta de trabajo, contra todo pronóstico. Así han desarrollado sus vidas, siempre activos y poniéndole el hombro a la vida.

El protagonista de esta linda historia sabe perfectamente lo que es el esfuerzo. Claro, ya no para vivir ni ganar un sueldo, sino para mejorar la salud, verse bien y andar en la onda. 

Tiene 91 años de edad y se ejercita duro en el gimnasio con su overol. Ha sacado muchos aplausos por su actitud. Para él no hay excusas.

Ashley Seaman/ Anytime Fitness

Su nombre es Lloyd Black y cuando ingresó al gimnasio sacó risas. De eso estamos seguros. Y es que no resulta común ver a un abuelito ejercitándose de esa forma, además con una particular forma de vestir. Para él, su ropa de trabajo es bastante cómoda. 

Aquellas risas fueron transformándose poco a poco. Pasaron a ser gestos de admiración, arengas y cariño. Hoy es casi una leyenda de aquel recinto. Es un grande.

Ashley Seaman/ Anytime Fitness

Se ha ganado el cariño de todos los funcionarios y miembros de la comunidad, incluso recibiendo el premio a miembro del mes. 

“Ha estado mostrando tanto progreso y durante el año pasado ha venido fielmente tres veces a la semana o, si no más, como cada dos días. Estábamos entrando en una nueva década y esta vez quería que fuera un miembro especial del mes. Así que sentí que él sería el perfecto”.

Comentó el gerente general del gimnasio, Ashley Seaman.

Ashley Seaman/ Anytime Fitness

Según ha dicho el propio anciano, su ingreso al gym no se debió a otra cosa que ponerse en forma para mejorar su estado físico y rendir mejor en las tareas domésticas. 

Una de las cosas que más llamó la atención de Lloyd fue su vestimenta. Utiliza un overol especial para el invierno y otro para el verano. 

“La razón por la que los uso es muy simple: no tengo muchas caderas. Si me activo demasiado, tengo problemas para mantenerme los pantalones”.

Relató el abuelo Lloyd a Today.

Ashley Seaman/ Anytime Fitness

Al comienzo no todo fue color de rosa, claramente. A Lloyd le costó adaptarse y relacionarse con la tecnología avanzada del gimnasio, pero hoy ya está muy cómodo. 

De hecho, ahora es el propio anciano quien ayuda a otros, enseñándoles a utilizar la maquinaria y cómo realizar los ejercicios correctamente.

Ha mejorado su calidad de vida, hace vida social con los otros miembros y es admirado. A pesar de no amar los ejercicios en sí, evidentemente todo está espectacular.

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