Por Alejandro Basulto
1 septiembre, 2020

Agustín Salas se recibió en Derecho en Tucumán, y al no poder regresar a Orán por la pandemia, mantuvo una conversación con el padre de su papá, Roberto Salas, de 80 años.

Las relaciones padre e hijo, contienen un cariño y una dedicación muy fuerte. Tanto así, que a menudo, ambos terminan convirtiéndose en los mejores amigos, en cómplices de sus aficiones, juegos y travesuras. Y cuando se suma un tercero en la línea familiar, el nieto, esto también significa la aparición de un nuevo integrante en este grupo de grandes amigos y personas que se quieren. Lo más cercano de la felicidad de un padre al momento de conocer a su hijo, es cuando un abuelo conoce a su nieto. Tener la oportunidad de tener a otro pequeño descendiente suyo en sus brazos, es un momento inolvidable.

El Tribuno

Lo que explica la reacción del argentino Roberto Salas, cuando supo de su nieto Agustín Salas, tras mucho tiempo distantes por la cuarentena. Lo que ocurrió el pasado miércoles 26 de agosto a las 17 horas, cuando su hija María y su Lucía, su nieta, llegaron a su casa para contactarle vía Zoom con Agustín, quien estaba cursando como estudiante de abogacía en Tucumán, y que por motivo del COVID-19, no ha podido regresar a Orán, su tierra natal, desde febrero pasado. Tiempo durante en el que su abuelo lo ha extrañado demasiado.

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Fue por ello, que su hija lo contactó con “Agus”, a través de una videollamada, con la excusa de que hacía mucho tiempo que no se veían. Él es el mayor de sus nietos mayores, y cuando Roberto lo escuchó, no pudo evitar emocionarse. Pero Agustín le tenía más razones para conmoverse. Debido a que poco después, le contó que se había acabado de recibir como abogado. Su nieto por fin era un profesional titulado, en Derecho. Lo que lo puso tan contento, que al momento de responderle la grata noticia, no se guardó nada.

“Qué alegría que me das papá, qué alegría, papá siempre le pedí a Dios gracias, papá. Gracias a tu abuelita a tu abuela, qué lindo, papá, qué lindo, mi viejo te felicito que seas feliz papito que sea feliz y papito gracias, papá por ser como sos (…) Me siento orgulloso, papá. Vamos, papá todavía. Así se consigue las cosas en la vida, con tu abuelita, lo hemos conseguido, trabajando bien, obrando bien, con la conciencia bien, papá se consigue todo papi. Sos el gol de mi vida. Dios te bendiga en nombre de tu abuelita, que tanto te quería. Vamos papito querido ya la vida me dio todo papá”

– le dijo Roberto Salas a su nieto Agustín, como se aprecia en el registro difundido por El Tribuno.

Agus Salas tiene 23 años y se recibió como abogado en la Universidad Nacional de Tucumán. Mientras que su abuelo Roberto, es un jubilado del Concejo Deliberante de Orán, donde trabajó como secretario Legislativo. Hoy este adulto mayor tiene 80 años y en septiembre habrán transcurrido tres años desde que quedó viudo de Epifania, su compañera de siempre y la mamá de sus tres hijos, los que a su vez le dieron seis nietos. Alegrías, que como la que le dio Agustín, su primer nieto que se recibe como profesional, que le siguen dando motivos para sonreír cada mañana.

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