Por Diego Aspillaga
28 febrero, 2020

Harold Storelee, de 88 años, es un hombre con suerte. Tres niños que se habían escapado del colegio y pasaban por su casa escucharon sus gritos de ayuda luego de 4 horas, llamaron a la ambulancia y le salvaron la vida. A pesar de esto, no le contaron a sus padres por temor a ser castigados. Ahora el hombre se recupera gracias a estos niños y tiene el césped recién cortado gracias a los paramédicos.

Cuando Harold Storelee despertó, notó que un tibio sol invernal acariciaba su jardín y decidió aprovechar la mañana. 

El abuelito de 88 años se levantó temprano y luego de desayunar, decretó que era momento de cortar el césped de su hogar. Si bien ya tenía una avanzada edad y su cuerpo no tenía la fortaleza de antes, cortar el pasto era una tarea sencilla que lo relajaba y le permitía sentir que volvía a su mejor época.

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Desgraciadamente, su cuerpo no opinó lo mismo. Mientras utilizaba su máquina cortadora, el abuelito perdió el equilibrio, se tropezó y cayó cerca de la acera.

Un golpe seco, un sonido de huesos quebrándose y un dolor tan intenso que no le permitió pedir ayuda indicaban que la caída había sido grave y que su cuerpo no sería el mimso después de esto: El abuelito se había roto la cadera. 

El anciano estaba detrás de su casa cuando tuvo el accidente, por lo que pasó más de 4 horas en el suelo pidiendo ayuda con todas sus fuerzas sin tener éxito. Cada minuto que pasaba empeoraba la situación.

Kiro7 Seattle

Para la suerte de Harold, tres alumnos de secundaria habían decidió faltar a clases y caminar a sus casas cuando escucharon sus desesperados llamados de ayuda. Si bien no tenían permiso para faltar a clases y no tenían que estar en la calle a esa hora, su decisión le salvó la vida a un anciano. 

Sin dejar su lado, los jóvenes llamaron a una ambulancia y lo acompañaron hasta que llegaron los paramédicos.  

Apenas llegaron a la escena, los rescatistas notaron la gravedad de la situación y el miedo en los ojos del anciano. Y en vez de sólo subirlo en el vehículo y transportarlo al hospital, los hombres demostraron toda su vocación y humanidad al acompañarlo, hablar con él, calmarlo e incluso bromear un poco para bajarle el perfil a situación.

@AidenMartin15

Pero eso no fue todo. Luego de dejar a Harold en el hospital bajo el cuidado de un gran equipo médico y acompañado de su familia, los paramédicos regresaron a la casa el abuelito para hacer una cosa más por él: terminar de cortar el césped.

Una mujer fotografió el momento en que los rescatistas terminaron la labor que había empezado el lesiona anciano y se la envió al nieto del hombre, quien la hizo viral en redes sociales. 

@AidenMartin15

Mi abuelo se cayó esta mañana mientras cortaba el césped y se rompió la cadera. Los paramédicos que lo llevaron al hospital después regresaron y terminaron su trabajo por él“, escribió el emocionado nieto de Harold Storelee.

Mientras miles de personas  aplaudían el gesto de los paramédicos y la historia deHarold llegaba a las noticias locales, los tres pequeños héroes que escucharon sus llamados de auxilio estaban callados y en silencio.

Y es que si bien su noble acción salvó la vida de un querido esposo, padre y abuelo, los niños no podían decir nada a nadie ya que nadie sabía que se habían escapado de la escuela ese día. Si llegaban a contar la historia, arriesgaban ser castigados por sus padres y su escuela. Ninguno quería eso.

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Luego de unos días, los adolescentes no aguantaron la emoción y le contaron a todo el mundo que ellos también habían ayudado a Harold. No hubo castigos ni reprimendas ese día, solo felicitaciones y agradecimientos. 

Harold Storelee está recuperándose de su lesión y agradece profundamente tanto al destino que puso a esos tres niños en su camino como a los paramédicos que demostraron su vocación y humanidad e iluminaron uno de los días mas negros de su vida.

 

 

 

 

 

 

 

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