Por Cristofer García
26 marzo, 2021

Este abuelo de Argentina estaba encargado de cuidar a su nieto Efraín y llevarlo cada día a la escuela. El chiquillo fue el primero en terminar la primaria en su humilde familia.

Hay personas que desde edades muy tempranas tienen claros sus objetivos en la vida. Por eso, saben que no será un camino fácil para llegar la éxito sino que necesitará de todo su esfuerzo para lograrlo. Así es el caso de este niño de pocos recursos de Argentina.

Efraín, es un pequeño de 13 años que terminó con las calificaciones más altas de su escuela y fue el primero de su familia en recibir un diploma de primaria, pero la historia detrás de su logro es aún más conmovedora.

Anita Artaza

Al no venir de un hogar humilde en la zona rural de Chaco, Efraín acompañado de su abuelo, Ángel Delgado, debía caminar 6 kilómetros diariamente para llegar hasta la escuela, según reseñó Clarín. Pero todo valía a pena.

“Llegar a esa instancia (terminar la primaria) le costó mucho. Él viene de una familia muy humilde“, comentó Hugo Baricheval, maestro del chiquillo. Efraín y su hermana Celeste fueron cuidados desde muy jóvenes por su abuelo.

Anita Artaza

“Además de cuidar a los chicos, fue él quien caminó todos los días, junto a sus nietos, los 6 kilómetros que separan su casa de la escuela“, agregó el docente.

Por todo el esfuerzo durante varios años fue que este pequeño y su abuelo no aguantaron la emoción cuando recibió el título de primaria. Cuando le entregaron su diploma ambos rompieron en llanto, como se puede ver en una fotografía que se hizo rápidamente viral.

Y luego de hacerse conocida su historia, muchas personas quisieron ayudar al pequeño y se comunicaron con el colegio. “El teléfono suena desde temprano y no para. Estamos sorprendidos con lo que pasa, no lo podemos creer”, dijo María Medina, docente de la Escuela 239 del paraje rural Pampa Chica, a Clarín.

Hugo Baricheval

La docente resaltó la familia de Efraín ni siquiera se enteró de la fama del niño en el país, porque no cuentan con televisor ni computadora. “No sabían nada hasta ayer a la tarde. Cuando les contamos se quedaron mudos. Efraín me contó que no pudo dormir a la noche, está contento, nervioso, ansioso. Todo al mismo tiempo“, dijo.

Anita Artaza

Esto ocurrió en 2016, sin embargo, sirve como ejemplo de que a veces el camino es difícil para llegar al éxito, pero no significa que sea imposible.

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