Por Pedro Juan
8 octubre, 2020

Comenzó cuando Campbell tenía 9 años y preguntó a sus padres si podían comprar regalos de Navidad a niños del hospital. Al tener ocho hermanos, tuvieron que negarse por el poco dinero. Y entonces él se puso en acción.

En esta era de la tecnología es completamente normal ver que los niños se divierten con videojuegos, teléfonos celulares, o cualquier otro dispositivo que tenga acceso a Internet. De hecho, estamos tan acostumbrados a verlos así que nos resulta extraño ver a un niño corriendo por el jardín o hasta leyendo. Es raro, sí, pero créeme que hay chicos que adoran hacer otras cosas, como usar la máquina de coser, por ejemplo. Sí, tal como leíste.

En lugar de jugar con su videoconsola, Campbell Remess, un adolescente, prefiere pasar su tiempo libre en su habitación usando la máquina de coser de su madre. Si bien su madre prefiere que el chico juegue con su Xbox o vea películas, Campbell tiene una muy buena razón para pasar horas encerrado junto a la máquina de coser.

Remess Facebook

Todo comenzó cuando Campbell tenía sólo 9 años y preguntó a sus padres si podían comprar un regalo de Navidad a los niños que estaban en el hospital. Sin embargo, el tener ocho hermanos hacía que su deseo se volviera complicado y sus padres tuvieron que negarse por el poco dinero que tenían. Sin embargo, Campbell tuvo una genial idea. En lugar de comprar regalos, los haría él mismo, así que decidió aprender a usar la máquina de coser.

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En un comienzo Campbell tardó más de cinco horas para terminar su creación, pero eso no lo frenó. Su idea era ayudar a los niños enfermos en los hospitales y fue a visitarlos cada semana. Años más tarde, su padre fue diagnosticado con cáncer, así que el chico decidió crearle un tierno oso de peluche para hacerlo feliz… y lo logró.

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Luego, el chico decidió hacer lo mismo por los niños del hospital y así terminó confeccionando más de 800 osos de peluche, todo por hacer felices a los niños enfermos. Tanto su madre como su padre están emocionados y orgullosos.

“Literalmente me sacudo de la emoción. Es algo increíble de ver. Una idea pequeña, un gesto pequeño pueden hacer grandes cambios”.

–Sonya Whitaker a The Feed–

La madre de Campbell le dijo que no se “cosiera los dedos”. El niño le hizo caso y, en lugar de eso, terminó creando adorables peluches que hoy hacen sonreír a cientos de niños.

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¡Qué gran ejemplo!

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