Por Camilo Morales
16 junio, 2022

Sebastián desde que nació ha tenido que lidiar con una enfermedad llamada espina bífida. Pero, a pesar de esos obstáculos, ha logrado cumplir buena parte de sus sueños.

Cada vez que un estudiante logra finalizar alguna etapa educativa es motivo de festejo, tanto para él como para su familia y sus cercanos que siempre estuvieron apoyándolo de diversas formas, ya sean emocionales, académicas o de forma financiera.

Es por eso que cuando se llega hasta el tan ansiado día de la graduación suele ser un gran hito personal que será recordado para toda la vida.

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Y es que finalizar la escuela y titularse no es fácil. Sobre todo porque conlleva un gran esfuerzo intelectual y también físico, para así poder asistir a todas las clases, estudiar y tener buenas calificaciones en las distintas materias.

Para algunos se hace más llevadero y sencillo, pero para otros puede ser un desafío y esfuerzo más en su vida. Ese fue el caso de Sebastián, quien ha tenido que luchar desde que nació con una afección que lo dejó en silla de ruedas.

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Según información de Razoes Para Acreditar, Sebastián nació con espina bífida, una enfermedad que sucede cuando la columna vertebral no se forma ni se cierra como debería, lo que provoca que la médula espinal quede expuesta.

A pesar de que en su vida ha tenido que pasar la mayor parte de su tiempo en hospitales, visitando a médicos y sometiéndose a cirugías reconstructivas y tratamientos, Sebastián no dejó de pensar en su gran sueño: terminar su enseñanza secundaria.

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Así fue que logró aprobar sus materias y terminó siendo uno de los alumnos destacados de su escuela.

Y como este muchacho sabía que se trataba de un triunfo dentro de uno de los aspectos de su vida, quiso acompañarlo con otro triunfo personal luego de su rehabilitación. Fue así que al momento de recibir el título se puso de pie y caminó con la ayuda de dos muletas hacia donde estaba su director.

El momento fue tan conmovedor y emocionante que todos los presentes se pusieron de pie y lo ovacionaron por su resiliencia. Para su familia y sus amigos, esta era otra batalla ganada en su vida.

Ahora Sebastián sueña con ir a la universidad, aprender a conducir coches y jugar baloncesto en el equipo paralímpico. “Quiero que todos sepan que todo es posible cuando dedicas tu mente a hacer lo que quieres“, cerró.

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