Por Diego Aspillaga
20 febrero, 2020

La institución obligó a renunciar a dos queridos profesores homosexuales luego de que estos publicarán que se casarían con sus respectivas parejas. Los estudiantes se niegan a entrar a sus salas hasta que esta injusticia se solucione.

Los estudiantes de la escuela Kennedy Catholic Highschool, ubicada en el estado de Washington (Estados Unidos) se reunieron esta semana para realizar un proyecto escolar muy distinto a los que están acostumbrados. 

CBS

En vez de trabajar en sus tareas de matemáticas o en sus proyectos de ciencias, los centenares de alumnos de secundaria se juntaron para hacer pancartas y mensajes de protestas en contra de la dirección de su colegio debido a una gran injusticia que no dejarán pasar. 

Hace pocos días, la escuela envió un mensaje oficial a toda la comunidad escolar anunciando que los queridos maestros Paul Danford y Michelle Beattie, que hacían clases de inglés y football respectivamente, habían decidido renunciar voluntariamente a sus trabajos. 

CBS

Esto no habría sido noticia de no ser porque ambos profesores son abiertamente homosexuales y habían publicado hace días que se iban a casar con sus respectivas parejas del mismo sexo, lo que hizo sospechar a los alumnos a los apoderados sobre la veracidad de la versión oficial entregada por la institución educativa.

Estas sospechas fueron confirmadas por el novio de Paul Danford, quien aseguró que su prometido, así como la maestra Michelle Beatie, no habían renunciado voluntariamente sino que la dirección de la escuela los forzó a dejar sus puestos de trabajo y a guardar silencio debido a su condición sexual y a sus compromisos amorosos. 

«Mi pareja ya no tiene empleo y esto es específicamente porque él y yo estamos comprometidos. Esto es doloroso no solo a un nivel personal para nosotros, sino también para los estudiantes que lo admiraban a él y a Michelle», dijo el novio de Paul, Sean Nyberg, a la cadena estadounidense CBS.

Paul Danford

Si bien hay personas que afirman que la escuela está en su derecho de preservar sus creencias religiosas y de expulsar o despedir a quienes no se adhieren a ellas, hay un grupo que no permitirá que se discrimine a dos buenos maestros sólo por amar a la persona «incorrecta»: Los alumnos y padres de la escuela Kennedy Catholic Highschool.

Es por esto que los propio estudiantes han organizado varias protestas y marchas para dar a conocer su postura a la dirección del colegio: el catolicismo es amor, todos son bienvenidos y tanto la Iglesia como la escuela deben dejar de aislar a las personas homosexuales de una religión basada en el amor al prójimo.

CBS

«Ya no puedo volver a entrar a esa escuela después de lo que hicieron. No podría ir, graduarme y recibir mi diploma, me sentiría sucio», dijo al respecto uno de los alumnos del colegio que es parte de la comunidad LGBTI y que ve que para su escuela y su religión, él simplemente no es bienvenido.

Desde que la noticia del despido de los maestros se hizo pública, las clases en esta escuela han sido paralizadas. Los alumnos llegan al colegio con pancartas y se sientan en los pasillos o salen a protestar en las afueras de su colegio hasta que éste haga lo correcto y trate a estos profesores con la dignidad que merecen y con el amor que la misma religión católica predica.

CBS

Estos maestros tocaron los corazones y los espíritus de estos niños y los jóvenes no dejarán que sus profesores vean sus vidas afectad afectadas por una decisión que dejó de lado su desempeño, vocación y humanidad sólo por que aman a personas del mismo sexo. 

Los apoderados y los estudiantes de la escuela Kennedy Catholic Highschool no dejarán de protestar hasta que los profesores vuelvan a tener sus empleos y que nunca más se les juzgue por su orientación sexual. Bien por ellos.

 

 

 

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