Por Felipe Costa
30 noviembre, 2020

Los estudiantes le habían dicho por video que recibiría un regalo sorpresa por delivery, pero en vez de un paquete, Limpia Jiménez se encontró a sus alumnos con rosas en mano. Llevaba un año sin verlos a causa de la pandemia.

Llevar un año sin poder verse a las caras debido a la pandemia, ha significado para muchos aprender a crear lazos a la distancia. Muchos, por ejemplo, han tenido que lidiar estudiando virtualmente sin tener la posibilidad de compartir realmente con sus compañeros y también, para los profesores, se ha transformado en un desafío poder generar una conexión real con los alumnos que traspase la barrera de la pantalla.

Limpia Jiménez – Noticias Nuestra Realidad

Pero existen profesores dedicados a su labor de manera tan honesta, que el cariño ha podido llegar más allá de hacer solo las clases por videollamada. Existen personas como la maestra Limpia Jiménez que han podido unir a sus estudiantes a pesar del impedimento que genera el COVID-19, al punto de ser sorprendida con un regalo presencial por parte de sus alumnos.

Jiménez es una profesora que durante este último año ha tenido que enfrentarse al dilema de cambiar la forma de dar sus clases, pasando de la escuela a su casa. El no poder mirar a sus alumnos, luego de años de trabajo, le significó un fuerte golpe emocional, pues para ella algo importante del sistema escolar se estaba perdiendo con la modalidad en línea.

Sin embargo se llevó una gran sorpresa. Un día recibió un video de sus alumnos felicitándola por el año escolar, avisándole que le llegaría por delivery un regalo de parte de ellos. Lo que no se le pasó por la mente, es que ese regalo serían sus propios estudiantes.

Los alumnos del Centro Educativo los Laureles de Asunción, en Paraguay, llegaron a la puerta de la casa de Jiménez, todos con rosas en sus manos, mientras sonaba música de fondo, haciendo el momento lo más emotivo posible. Es más la profesora no aguantó la emoción y comenzó a soltar lágrimas de alegría.

Limpia Jiménez – Noticias Nuestra Realidad

En el medio EXTRA, César Jiménez, hijo de Limpia, contó que su madre una vez jubilada, se deprimió al tener que dejar el colegio en el cual ella era directora, fue allí que la contrataron en el Centro Educativo Laureles de Asunción, lugar en que conoció a estos dulces niños.

Queda claro que, tanto la profesora como los estudiantes, han calado hondo en sus corazones y estos tipos de gestos confirman que pese a estar limitados a una pantalla, cuando las cosas se hacen con amor, se puede recibir de la misma manera en forma de gratitud.

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