Por Diego Aspillaga
12 mayo, 2020

Agafya Lykova, de 74 años, es la mujer solitaria mas vieja de Rusia, por lo que no recibió noticias para protegerla de la preocupación y el malestar. Tiene la suerte de vivir en un mundo libre de coronavirus.

El coronavirus ha afectado a -prácticamente- todo el mundo.

Mientras la gran mayoría de la población lucha contra la pandemia y los cientos de miles muertos, millones de contagiados y las duras medidas preventivas para evitar que siga propagándose, como las cuarentenas obligatorias y el distanciamiento social, aún existen personas que ni siquiera saben de la existencia de esta terrible enfermedad.

Siberian Times

Este es el caso de Agafya Lykova, de 74 años, una hermitaña rusa que vive en los remotos bosques de Siberia y que ha tenido un contacto tan limitado con la sociedad que no sabe que el resto del mundo está lidiando con una pandemia universal.

Agafya es la última sobreviviente de una familia de viejos creyentes ortodoxos que en 1936 huyeron al bosque para escapar de la persecución religiosa de la Rusia de Stalin. Fueron descubiertos docenas de años más tarde, en 1978, después de ser vistos desde el aire por un grupo de geólogos

Cuando los encontraron, no tenían idea de que la Segunda Guerra Mundial había comenzado o terminado.

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Agafya fue la cuarta hija de Karp y Akulina Lykov, y durante los primeros 35 años de su vida no tuvo contacto alguno con nadie fuera de su familia. Después de que su madre falleciera en 1961 y su padre en 1988, se quedó completamente sola.

Durante la mayor parte de su vida, Afafya vivió como una campesina del siglo XVIII sin apenas comodidades modernas, guiada por una Biblia antigua.

Los miembros del equipo del gobernador de la región de Kemerovo que se ocupan de ayudar a Agafya junto con los guardabosques de la Reserva Natural Khakassky aseguran que esta mujer tiene del resto del mundo implica que la hermitaña no tiene conocimiento de la pandemia, reportó el Siberian Times.

«Acabamos de conversar con ella recientemente, llamé para verificar su salud. Agafya tiene un teléfono satelital para emergencias y durante varias veces al año llama cuando queremos verificar que esté bien. Dijo que se sentía bien. No le conté sobre el coronavirus, no quería que empezara a preocuparse», dijo Alexander, de la administración de la ciudad de Tashtagol, que conoce a Agafya desde hace años.

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La última vez que la vio en persona fue en otoño de 2019, explicó Alexander, pero sabe que los inspectores de la reserva natural de Khakassky ya han viajado en barco para visitarla, siempre tomando todas las precauciones para no agitarla ni preocuparla, sobre todo ahora con la enfermedad.

«Todos tenemos mucho cuidado cuando visitamos Agafya, con o sin virus. Es como una Mowgli (Como el personaje de El Libro de la Selva) que nunca se ha encontrado con infecciones y enfermedades modernas, sabemos cuán disciplinados y cautelosos debemos ser para asegurarnos de que se mantenga segura», dijo Alexander .

Cada vez que el equipo administrativo de la ciudad de Tashtagol viaja con paquetes de productos para Agafya reunidos por empresarios locales, la mujer favorece el trigo sarraceno y el arroz, y pequeños regalos como calcetines de punto o piezas de tela para ropa nueva publicada por personas de toda Rusia.

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«No es una persona fácil para vivir, y muchas personas que desean ayudarla no entienden su carácter. La conozco bien, es una hija de naturaleza, necesita a alguien que la escuche y obedezca sus órdenes», afirmó Alexander.

El coronavirus puede haber conquistado gran parte del planeta, peo aún hay personas que tienen el lujo de no saber de su existencia, y Agafya es prueba viviente de esto. 

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