Por Luis Lizama
16 noviembre, 2020

“Así me lleva a donde quiero ir, porque ya no tengo más fuerza en mis piernas”, dice doña Ana, mientras sostiene su bastón en el carrito que adaptó su esposo.

La bicicleta es un medio de transporte maravilloso. Nos sirve para hacer deporte, despejar la mente, pasear y entretenerse mirando el paisaje. Las hay de todos los tipos, estilos y capacidad, sirviendo incluso para quienes ya no pueden caminar como antes.

Así ocurre con don Mauricio y su esposa doña Ana, dos ancianos que fueron fotografiados por su increíble amor. El esposo adaptó una bicicleta, con un carrito, para pasear cada día a su mujer. Ella ya no puede moverse como antes, por lo que va sentada en su carruaje. Es una demostración de afecto y amor.

Augusto Costa Teixeira

Sin dudas que es una imagen que nos derrite de amor.

También nos hace recordar otras historias asombrosas que vinculan a las bicicletas y la bondad, como estos voluntarios que pasean ancianos gratis para que no olviden lo emocionante que es andar en dos ruedas.

De la misma forma está este abuelo, que fabricó una bicicleta a medida para su nieta, que no podía montar bien debido a su parálisis cerebral.

Esta pareja fue fotografiada por un hombre llamado Augusto Costa Teixeira, quien se los encontró y quedó sorprendido. Para los ancianos, este paseo es toda una rutina, donde se distraen, disfrutan y toman aire fresco. 

“Hoy yendo a Itararé, me encontré con una escena inusual que me llamó la atención, había un señor en su bicicleta al costado de la carretera. No pude evitarlo, volví a hablar con él, ¡lo que me sorprendió fue su respuesta!

Llevaba a su esposa de paseo, feliz y bien acomodada, con una almohada, un patchwork, sonriendo dijo: ‘Así me lleva a donde quiero ir, ya que no tengo más fuerza en mis piernas’. Esto es amor, dedicación, compromiso. La foto lo dice todo. Los vecinos de Itararé, Sr. Mauricio y Sra. Ana, me autorizaron a publicar la foto, y así continuaron disfrutando otro domingo juntos”.

–relató Augusto, el hombre que tomó la fotografía–

Su humildad, sencillez y amor son un verdadero ejemplo. Con una gran sonrisa, disfrutan juntos y lo pasan excelente.

Imagen referencial – Pixabay

Muchas veces ser anciano es sinónimo de aburrimiento, cansancio y agotamiento, pero basta mirar dos veces para darse cuenta que la edad no importa. La juventud se lleva por dentro, al igual que la vitalidad.

Mientras muchos adolescentes pasan días frente a la pantalla, muchos adultos disfrutan la vida. Son un ejemplo de vigor.

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