Por Felipe Costa
5 abril, 2021

Don Fernando Moncada caminó más de 200 kilómetros buscando a su hijo, a quien no veía desde hace años. Cuando la policía lo encontró en otra ciudad, estaba en el suelo lleno de heridas y pidiendo agua. Su esfuerzo tuvo recompensa.

Con el pasar de los años, el cuerpo y la mente terminan deteriorándose, temidas enfermedades como la sordera o el Alzheimer provocan que los ancianos se desconecten de este mundo, pero algo que jamás olvidarán, es el inmenso e incondicional amor que se le tiene a los hijos, un cariño tan grande que es capaz de dar energías a cualquier padre con tal de un abrazo, al igual que Fernando Moncada, un abuelo que llegó a vagar por Colombia solo para ver a su hijo, informa Noticias Caracol.

Policía de Cali

Don Fernando Monacada tiene 88 años y debido a su edad, sufre de algunos problemas de salud. Le cuesta pararse solo y caminar, al igual que recordar algunas cosas, sufre un poco de sordera y la vista la tiene deteriorada, no obstante, llevaba años sin ver a uno de sus hijos, así que salió a las calles a buscarlo.

Aún no está claro como logró para caminar tanto y sobrevivir, pero durante 7 días vagó desde su casa en la ciudad de Pereira, hasta el centro de Cali y a quien veía le preguntaba por su hijo, Luis Fernando.

Policía de Cali

Al menos 211 kilómetros son los que tuvo que haber recorrido el adulto mayor, una distancia extremadamente larga como para una persona en su estado. Tanto fue el desgaste, que la policía lo encontró botado en el suelo con algunas heridas y pidiendo agua. Mientras lo intentaban ayudar, se rehusaba a ir a un hospital, porque debía ver a su hijo.

Lo único que se llevó con él desde casa, fueron un par de monedas y al no contar con sus documentos de identidad, la Policía comenzó una búsqueda por redes sociales para ver si alguien lo reconocía. Para fortuna de don Fernando, su hijo Luis, a quien buscaba tanto, vio la publicación y se dirigió de inmediato al hospital donde cuidaban a su padre.

El momento en que su hijo se presenta con su padre, es conmovedor. La alegría que el anciano expresa es gigantesca cuando su hijo le dice que es él, puesto que le costaba reconocerlo y desde su cama lo abraza como nunca.


Luis, se llevó a su padre a casa y los policías que ayudaron a Don Fernando reconocieron la valentía del hombre mayor de edad al atreverse a emprender un camino tan largo. Su único motor fue el amor y su recompensa, una gran sonrisa.

Puede interesarte