Por Felipe Costa
23 marzo, 2021

Don Goyo se ha dedicado a la producción de azúcar toda su vida, pero a sus 94 años no está en condiciones de seguir trabajando, aún así lo hace para sobrevivir. Su familia e hijos no lo visitan hace años y se ha visto obligado a vivir en una casa sucia, con una cama rota y sin compañía.

Cuando se llega a una edad avanzada y el cuerpo deja de tener las mismas energías, uno considera que ya es tiempo de abandonar algunas actividades como el trabajo y comenzar a aprovechar la vida de otra manera. Sin embargo, pareciera ser que aún en estos tiempos, descansar es un lujo que no todos se pueden dar, tal como Don Goyo, un anciano de 94 años que pese a tener piernas y columnas desgastadas, debe seguir trabajando para tener el sustento necesario de cada día.

Karla Obil

Don Goyo vive en Veracruz, México y fue gracias a Karla Obil que la gente está comenzando a conocer su historia. Un día, la mujer se lo encontró en su campo mientras revisaba los cortes de caña. Del fondo apareció el abuelito caminando lentamente con bastón, así que la chica se le acercó y le preguntó qué hacía, él entonces le contestó que trabajaba en la producción de azúcar toda su vida y que lo seguía haciendo para comer.

Obil no podía creer que a sus 94 años tuviese que seguir trabajando, así que le dijo que al día siguiente iría a su casa y le llevaría ayuda, para que evitara esforzarse más. Pero se llevó varias sorpresa.

Karla Obil
Karla Obil

Resulta ser que Don Goyo si tiene familia, pero sus hijos no lo visitan hace años. Ha perdido todo contacto y no tiene a nadie más que lo ayude. Vive en una casa improvisada a mal traer, bastante sucia pues es incapaz de limpiar constantemente. No tiene más dinero que el suficiente para comer, por lo que su cama es un colchón roto que no puede cambiar. Tampoco tiene luz eléctrica así que su casa es básicamente el espacio donde duerme y nada más.

Obil, se tomó el derecho de publicar la situación de Goyo en redes sociales para pedir ayudar, ya sea para mejorar la situación económica del anciano o para encontrar a su familia. En su estado no solo sufre el cansancio diario de trabajar en los campos, también debe lidiar con el hambre y la falta de utensilios básicos para vivir.

Karla Obil
Karla Obil

Karla le pidió que no trabajase más, que ella se encargaría de apoyarlo. Con pies, manos y espalda deteriorada, levantarse solo en la mañana ya le significa mucho esfuerzo y cuesta creer que es lo que había estado haciendo todo este tiempo.

Karla Obil

Por fortuna, el llamado en redes sociales ha sido todo un éxito y asegura que a Don Goyo se le ha visto más alegre últimamente que tiene compañía. Por el momento le han podido conseguir alimentos y ropa limpia, incluyendo zapatos nuevos. Le pidieron permiso para sacar las cosas innecesarias de su pequeña casa e ingresarle únicamente lo adecuado. En el proceso al menos 8 ratones aparecieron, dando cuenta que no solo estaba sucio, sino que era peligroso.

Karla Obil

Por ahora, Obil espera juntar el dinero necesario que le permita construir un baño nuevo, así como pintar la casa y mejorar las condiciones de vivienda de Don Goyo. De su familia aún no se sabe nada, pero no se rinden, pues no piensan dejar que el anciano sufra la soledad ningún día más.

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